En su columna semanal en Mañana Sylvestre, ex dirigente del Frente Amplio y ex Presidente de Uruguay, compartió sus reflexiones acerca de los grandes desafíos que enfrenta la democracia en la región por la falta de cumplimiento de las demandas sociales mayoritarias. Aseguró que el germen del cambio institucional está en marcha, y consideró que es una discusión a dar, aunque advirtió que la “incomunicación que hay es una cuna para el fanatismo y la intolerancia”.
En Radio 10, como todos los jueves, el histórico dirigente de la izquierda oriental y ex mandatario del país vecino, José “Pepe” Mujica expuso su columna de opinión en Mañana Sylvestre, y habló de la crisis de representatividad de atraviesa a los poderes legislativos en la región, y de los desafíos que deberá saldar la democracia.
“Hay muchos desafíos en América Latina, en muchos lugares los pueblos están intentando una respuesta. Nunca fue sencilla la historia de América Latina, y tampoco lo es ahora. Además siento que en términos generales hay una crisis de los poderes legislativos, están perdiendo presencia, calidad y profundidad. Y por ello nuestras democracias están gravemente afectadas”, consideró José Mujica en charla con Gustavo Sylvestre.
«Hay demasiado resquemor con los incumplimientos de la democracia representativa, y los que “pagan el pato” son los poderes legislativos porque nuestra civilización digital tienden cada vez más a cuestionar la idea de representación y los parlamentos tienden a perder peso frente a los ejecutivos y a las demandas de las sociedades”, dijo y remarcó que al Congreso “le damos valor cuando lo perdemos pero lo despreciamos cuando los tenemos».
Y apuntó contra los vicios del debate legislativo y la falta de compromiso y de respeto con la que se manejan habitualmente los legisladores en sus bancas.
«En todas partes los poder legislativos están mal visto por la gente, salvo donde allí donde hay salidas autoritarias. Cuando el Parlamento discute, los señores parlamentarios se ocupan mucho mas de sus teléfonos particulares que de lo que se está discutiendo. Es para llorar la falta de respeto intelectual y parece que los señores legisladores están prendidos más a distancia con sus amigos o lo que fuere y menos en escuchar a quien han llamado al Parlamento», estimó.
A su vez, subrayó que existe una “pérdida de calidad del debate político”. «El tema no es estar de acuerdo, es vestir de calidad los acuerdos, que es una manera de aprender y combatir el fanatismo», remarcó y planteó que hoy lo que se ve es que “cada cual da su discurso sin escuchar al otro es un diálogo de sordos”.
Y presentó un tema trascendental de cara al futuro de las democracias, en el marco de los cambios institucionales que sobrevendrían en las próximas décadas.
«Si el hombre sigue siendo un animal político, estos temas, hacen a los cambios institucionales que van a sufrir las sociedades. Hoy esas formas de representatividad que conocemos empieza a estar en cuestión. Esto está fermentando, pero es una discusión que deberíamos empezar a tenerla, las sociedades modernas son cada vez más complejas. Y la incomunicación que hay es una cuna para el fanatismo y la intolerancia”, refirió.
«Políticamente empezamos a estar superados por la realidad, lo complejo no lo gobernamos sino que nos está llevando a nosotros. Las críticas no se deben tirar a la basura si no que se debe pensar cómo superarlas y mejorarlas», finalizó.




