El propietario de la fábrica de calzado Calzatec dio detalles de la fuerte caída que afecta a la actividad en el sector y aseguró que su empresa pasó de trabajar las 24 horas y tener 70 empleados a contar actualmente con apenas 30 trabajadores. “Tuvimos que despedir gente porque no tenemos trabajo para darle”, afirmó en diálogo con Pablo Ladaga por Mañana Sylvestre, en Radio 10.
Gustavo Moreno, propietario de Calzatec, describió la situación que atraviesa actualmente la industria del calzado y sostuvo que la crisis afecta al conjunto de la cadena productiva. “No soy una de las empresas que está en crisis, soy parte de un sector, del empresariado, que estamos atravesando la peor de las crisis desde que tengo noción”, afirmó.
Moreno relató que su empresa estaba radicada en Lomas del Mirador, donde contaba con una planta de unos 2.500 metros cuadrados y producía entre 2.000 y 2.500 pares de calzado diarios. En 2022 decidió trasladar la compañía a Santa Rosa, La Pampa, donde obtuvo una planta de 11.000 metros cuadrados a través de una licitación provincial.
El empresario recordó que la planta había pertenecido al grupo Alpargatas y que atravesó distintos procesos de reducción de personal. “Acá trabajaban 100 personas. En el 2001 se despidió a una gran mayoría y el golpe final lo tuvo en el 2017 con el gobierno de Macri, donde se echó a los últimos 200 empleados que quedaban operativos”, señaló.
De producir las 24 horas a reducir la planta
Moreno explicó que, luego de la mudanza, la empresa logró recuperar rápidamente su capacidad productiva. “En marzo del 2023 empezamos a trabajar” y para noviembre de ese año ya contaban con 70 operarios, habían habilitado otro sector de la planta y adquirido nueva maquinaria y matricería. “Estábamos trabajando 24 horas”, recordó.
Sin embargo, según su relato, el escenario comenzó a cambiar a partir de mayo de 2024. “El momento en el que todo se derrumba es mayo del 24. Ahí empiezan a llegar los coletazos de las medidas tomadas a partir de la llegada del gobierno de Milei”, afirmó.
La consecuencia, según Moreno, fue una caída sostenida de la actividad. “Increíblemente trabajar 24 horas. Estamos trabajando con turno reducido. Hemos despedido más de la mitad del personal porque no tenemos trabajo para darle”, explicó. Actualmente, dijo, quedan 30 personas trabajando en la planta.
Importaciones y caída del poder adquisitivo
Consultado sobre las causas de la crisis, Moreno señaló principalmente dos factores. “Lo primero que empezó a suceder es el tema de la importación indiscriminada, donde se permite traer calzado de cualquier lado sin ningún tipo de traba. Y lo segundo, el poder adquisitivo de la gente, que es lo que más nos golpea”, sostuvo.
El empresario afirmó que la caída del consumo terminó afectando incluso a quienes optaron por importar. “Hoy estamos tan mal los importadores como los productores”, señaló. Y explicó que el problema central está en la falta de capacidad de compra: “No se compra ni el calzado que viene de afuera, que es más barato, ni tampoco el que produce acá. El tema es que no hay guita”.
Moreno también sostuvo que el deterioro alcanzó a toda la cadena de producción y comercialización. “Hoy estamos todos: mis clientes, los productores, los proveedores nuestros, los importadores”, afirmó.
“Se cortó la cadena de pagos”
Otro de los problemas señalados por el empresario fue la interrupción de la cadena de pagos. “La situación es crítica, se cortó la cadena de pagos. Nuestros clientes no pueden afrontar todos los compromisos que tomaron”, explicó.
Moreno detalló que el funcionamiento habitual del sector se basa en buena medida en los pagos diferidos. “El gremio del calzado se maneja mucho con pago posdatado. Nosotros recibimos cheques de pago diferido y a su vez los entregamos a nuestros proveedores o nos comprometemos nosotros con nuestros proveedores en base a esos compromisos que nos dieron nuestros clientes”, explicó.
Cuando los clientes dejan de pagar, el problema se traslada hacia el resto de la cadena. “Nuestros clientes no están haciendo frente a sus compromisos. Nosotros no podemos hacer frente a los compromisos de nuestros proveedores”, afirmó.
“Es un industricidio”
Al describir el escenario actual, Moreno utilizó el término “industricidio” y sostuvo que los fabricantes de calzado comenzaron a organizarse para reclamar por la situación del sector. “Es un industricidio, han roto todo”, afirmó.
En ese marco, contó que los fabricantes realizaron manifestaciones en Lomas del Mirador y anticipó nuevas movilizaciones. Según explicó, la primera convocatoria reunió a unas 150 personas y la segunda a unas 600. También anunció una nueva manifestación para el 24 de septiembre y otra de alcance nacional para el 22 de octubre.
“Cerrar una fábrica es peor que un incendio”
Moreno comparó la situación actual con otras crisis económicas que atravesó como empresario y aseguró que, a diferencia de aquellos períodos, actualmente el principal problema es la falta de demanda.
“Yo viví los 90, viví el 2001, viví toda la recuperación”, recordó. Pero ante la comparación con aquellas etapas fue categórico: “Nada es parecido a esto. Esto es 10 veces peor porque siempre teníamos trabajo”.
Según Moreno, el cierre de una fábrica genera un daño difícil de revertir: “Lo que están haciendo estos tipos no lo vamos a arreglar en años porque las fábricas que están cerrando es peor que un incendio y porque después no tenés para producir y para volver a hacerte de capital, para volver a reinventarte como productor”.








