EL CEO de la agencia Ungar explicó cómo funciona el circuito de cobranzas extrajudiciales y advirtió sobre el fuerte crecimiento de la morosidad. “Hay un desbordamiento de deuda y una crisis existencial en la cual la gente no puede pagar”, señaló en diálogo con Pablo Ladaga en Mañana Sylvestre por Radio 10.
La situación de endeudamiento de las familias argentinas se convirtió en una de las principales preocupaciones económicas. En este contexto, los estudios y agencias de cobranzas extrajudiciales ocupan un lugar cada vez más visible, especialmente frente a las dificultades de los deudores para afrontar sus compromisos.
Darío Ungar, CEO de la agencia Ungar, explicó en diálogo con Pablo Ladaga cómo funciona el proceso de cobranza y puso el foco en una cifra que refleja la magnitud del problema.
“De cada diez personas, solo dos o tres te pueden pagar”, afirmó Ungar. Y agregó: “Eso no le sirve ni a la gente, ni a las empresas, ni a nadie. Hay que buscar la solución”.
Cómo funciona una cobranza extrajudicial
Durante la entrevista, Ungar aclaró que su empresa no compra directamente las carteras de deuda. Según explicó, trabaja para entidades que participan de procesos de licitación de carteras morosas.
“Nosotros no compramos las deudas”, precisó. En esos procesos, indicó, las carteras pueden ser adquiridas por aproximadamente entre un 5%, 7% u 8% de su valor, para luego ser gestionadas por empresas especializadas en cobranzas.
A partir de la asignación de una cartera, se ponen en marcha distintas estrategias de contacto con los deudores: correos electrónicos, mensajes de SMS y llamadas telefónicas. “Empieza las campañas, así decirlo, como de mails, vía SMS, llamado telefónico para poder contactar con la persona titular y poder llegar a una solución”, explicó.
Ungar señaló además que su empresa trabaja principalmente con mora de más de 365 días, a la que definió como “total incobrable”. En ese segmento, el monto promedio de las obligaciones también aumentó: “El ticket promedio ya está rondando entre $600.000 a $1.000.000”.
Quitas, cuotas y alternativas de negociación
El especialista explicó que las posibilidades de negociación dependen de las condiciones establecidas por cada entidad financiera. No todas las deudas tienen las mismas alternativas de pago.
“Cada persona, cada familia, cada empresa y cada casa es un mundo diferente”, sostuvo. Y detalló que algunos clientes permiten realizar quitas de capital, mientras que otros ofrecen planes de financiación.
“Algunos clientes ofrecen quitas de capital. Otros clientes ofrecen flexibilidad de pago hasta 36 cuotas”, señaló.
También explicó que, cuando una persona manifiesta voluntad de pagar pero no puede cumplir con las condiciones inicialmente previstas, existe la posibilidad de elevar el caso a la entidad acreedora para intentar encontrar una solución diferente.
“Vos le das el fundamento y le decís: esto puede pagar, ¿lo aceptás? Perfecto”, explicó Ungar.
“Si no tengo, ahí se tiene que cortar”
Uno de los momentos centrales de la entrevista estuvo relacionado con los mecanismos utilizados para contactar a personas endeudadas. Y la existencia de casos en los que los estudios de cobranza se comunican con familiares, empleadores o compañeros de trabajo, generando situaciones de hostigamiento.
Ungar reconoció que conoce ese tipo de situaciones, pero marcó una diferencia con las prácticas que, según su experiencia, deberían utilizarse.
“La llamada al familiar, la llamada al empleador, la llamada de manera insistente cuando te dicen ‘no tengo’, y ahí se tiene que cortar”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó las prácticas de presión que no contribuyen a recuperar la deuda: “Todos somos seres humanos, somos personas y tenemos problemas. Si vas a hacer algo, sé parte de la solución. Si no, correte”.
Respecto de la información de contacto de familiares o referencias, explicó que determinados datos forman parte de la información que los propios clientes dejan al momento de solicitar préstamos o productos financieros.
La discusión sobre una regulación
La entrevista también abordó el debate sobre una posible regulación de la actividad de las cobranzas extrajudiciales. Frente a la posibilidad de establecer reglas más estrictas, Ungar sostuvo que no se opone a una regulación.
“Si hay que regular, que se regule. Yo no tengo problema con eso”, afirmó.
Sin embargo, planteó que la discusión debería involucrar a todos los sectores que participan del circuito financiero y crediticio.
“Hay que juntar a todos, las entidades privadas, los que brindan el tema de los préstamos, las tarjetas. Hay que juntar al Gobierno, hay que juntar a las empresas de cobranza, hay que juntar a todos”, propuso.
El objetivo, según explicó, debería ser construir mecanismos que permitan abordar el problema del endeudamiento desde distintas perspectivas: “Saquemos lo mejor de cada uno y tratemos de ayudar a la gente”.
Una deuda desbordada
Ungar también rechazó la idea de que el aumento de la actividad de las empresas de cobranza implique simplemente una oportunidad de negocio derivada de las dificultades económicas de los deudores.
“Me dicen que nosotros tenemos más trabajo y que vivimos de la desgracia de la gente, y la realidad hay que saber escuchar las dos partes”, sostuvo.
En ese sentido, describió el escenario actual como una situación de fuerte deterioro de la capacidad de pago: “Hoy hay un desbordamiento de deuda y una crisis existencial en la cual la gente no puede pagar”.
Para el titular de la agencia, el objetivo de la gestión de cobranza debería ser también informar a quienes tienen deudas sobre las alternativas disponibles. “Hay que salir a ayudar para informar a la gente que hay salida, porque la gente no sabe que hay fueras de pauta, que hay quitas de intereses, que no todos somos iguales y que hay gente que sí quiere ayudar”, afirmó.








