Con el Mundial ya concluido, Gustavo Sylvestre dedicó su editorial en Mañana Sylvestre, por Radio 10, a reflexionar sobre el legado que deja Lionel Scaloni al frente de la Selección Argentina. Más allá de los resultados deportivos, el conductor sostuvo que el verdadero aporte del entrenador fue haber construido un modelo de liderazgo, planificación y trabajo colectivo que debería convertirse en una referencia para la dirigencia política, sindical, empresarial y educativa del país.
Desde el comienzo de su análisis, Gustavo Sylvestre aclaró que su mirada no se centra en los aspectos futbolísticos, sino en el proceso de conducción que encabezó el entrenador desde su llegada a la Selección.
«Yo en lo futbolístico no me meto porque no soy futbolero. Lo que he destacado desde el vamos, desde aquel Lionel Scaloni desconocido, fue mirar, seguir y analizar el espíritu que le dio al seleccionado argentino», puntualizó el conductor en Radio 10.
Para el periodista, el principal mérito del ciclo fue haber construido un equipo sólido, donde el funcionamiento colectivo prevaleció sobre las individualidades.
«Fue moldeando a esta selección en un equipo, no dependiendo de una figura, sino del trabajo en conjunto, bajo un liderazgo de equipo y planificando en todo momento», destacó.
Sylvestre remarcó que el éxito no fue producto de la improvisación, sino de una estrategia sostenida en el tiempo: «Se iba poniendo objetivos en cada etapa y los iba cumpliendo porque había planificación, estrategia y trabajo en conjunto».
A su juicio, ese proceso permitió consolidar un grupo humano comprometido con una identidad común y con la representación del país.
«Ese equipo se fue integrando, consolidando, haciendo solidaridad y llevando en alto la bandera de la Argentina.»
«El método Scaloni» como ejemplo para la dirigencia
El conductor reveló que durante una conferencia reciente recomendó a dirigentes políticos ver el documental «El método Scaloni», convencido de que allí existen enseñanzas aplicables mucho más allá del deporte.
«Reúnanse un día con su equipo de trabajo y vean ese documental.»
Según explicó, el film resume principios de conducción y organización que cualquier institución podría adoptar.
«Cuando termina va dejando por escrito los principales ítems de cómo debe funcionar un equipo de trabajo.»
Por eso consideró que el aporte del entrenador excede ampliamente el fútbol.
«Lo de Scaloni es mucho más trascendental porque deja una enseñanza para la República Argentina.»
Y amplió el alcance de ese legado:
«Deja una enseñanza para nuestras dirigencias políticas, gremiales, empresariales y también para nosotros, para los medios.»
Incluso propuso que ese material forme parte de ámbitos educativos.
«Tendría que verse en un debate escolar, en secundaria o en las universidades para analizar qué nos deja como sociedad.»
Evitar el exitismo y convertir el triunfo en aprendizaje
Sylvestre advirtió que la Argentina suele vivir los grandes logros con entusiasmo pasajero, sin extraer enseñanzas duraderas.
«Somos exitistas. Pasa un momento y después todo queda atrás.»
Por eso pidió que el ciclo de la Selección deje aprendizajes permanentes.
«Que nos deje algo como sociedad.»
En ese sentido, también vinculó el Mundial con la reaparición del reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas, a partir de la bandera desplegada por los hinchas argentinos.
«Hay que buscar a los jóvenes que hicieron el trapo de ‘Las Malvinas son argentinas’, porque esa bandera replanteó toda la cuestión Malvinas.»
«Antes que jugadores son personas»
Uno de los conceptos que más destacó del documental fue la prioridad que Scaloni otorgó al aspecto humano por encima del rendimiento deportivo.
«Como dice Scaloni: ‘Antes que jugadores son personas. Siempre los vi como personas’.»
Para Sylvestre, esa mirada explica buena parte del éxito del grupo y constituye una enseñanza para cualquier ámbito de conducción.
La emoción como una forma de liderazgo
El periodista también puso el foco en la conferencia de prensa posterior a la final, cuando Scaloni no pudo contener las lágrimas.
Lejos de interpretarlo como un signo de debilidad, sostuvo que mostró una forma distinta de ejercer el liderazgo.
«Ayer Scaloni se quebró, lloró. ¿De qué va a tener vergüenza? De expresar un sentimiento.»
Y contrastó esa actitud con la de buena parte de la dirigencia política.
«Los dirigentes políticos pierden una elección y nunca hacen autocrítica de nada.»
Para Sylvestre, la capacidad de mostrar emociones engrandece la figura del entrenador.
«Hasta eso le agradezco a Scaloni: que sea una persona normal, que sabe expresar sentimientos y que no se guarda nada.»
A su entender, esa autenticidad resulta especialmente valiosa en una época caracterizada por la impostura.
«Vivimos en un mundo que anda escondiendo sentimientos, lleno de hipocresías y falsedades.»
Un legado que trasciende el fútbol
Sobre el final de su editorial, Sylvestre sostuvo que el mayor desafío es que la experiencia de la Selección no quede reducida al recuerdo de los éxitos deportivos, sino que contribuya a recuperar valores colectivos.
«Tiene que quedar algo para la sociedad, para recuperar ese sentido de patria perdido.»
Y concluyó con un llamado a que la dirigencia tome como referencia las virtudes del ciclo encabezado por Scaloni.
«Esperemos que la sociedad argentina y nuestras dirigencias empiecen a copiar lo positivo, lo bueno que ha dejado todo este excelente ciclo.»
Finalmente, señaló que incluso si Scaloni decidiera cerrar su etapa al frente del seleccionado, también estaría dejando una última enseñanza.
«Está dando un ejemplo de que hay etapas que se deben cumplir y que hay que dejar la posta a otros.»





