El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de la provincia de Tierra del Fuego destacó el fallo de la Justicia Federal de Río Grande que ordenó frenar determinadas actividades vinculadas con empresas que operan en el área de Malvinas. También cuestionó la política del Gobierno nacional sobre la cuestión Malvinas, la presencia de tropas extranjeras y el rol del Congreso.
En Radio 10, el actual secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, consideró como “un gran avance” el reciente fallo de la Justicia Federal de Río Grande que apunta a restringir actividades vinculadas con empresas que operan en torno a los recursos naturales de las Islas Malvinas.
En diálogo con Pablo Ladaga y el equipo de Mañana Sylvestre por Radio 10, Dachary sostuvo que la resolución judicial surge de una denuncia planteada desde la dimensión ambiental y que puede convertirse en una herramienta para avanzar sobre las empresas involucradas.
“Creo que es un gran avance a partir de esta denuncia que justamente tomaba desde la dimensión ambiental la forma de buscar una estrategia para restringir o condicionar el saqueo lamentable de nuestros recursos naturales”, afirmó.
El funcionario fueguino señaló que ahora será determinante conocer cómo continúa el proceso judicial, especialmente en lo referido a las notificaciones y al eventual cumplimiento de la resolución por parte de las compañías involucradas.
El rol de las empresas que operan en Malvinas
Dachary explicó que uno de los principales obstáculos está relacionado con los domicilios legales de las empresas que desarrollan actividades vinculadas con las Islas.
“Normalmente cada empresa que es funcional al saqueo de Malvinas utiliza como estrategia la radicación de su domicilio legal en países que tienen la mirada afín con lo que es la postura británica respecto a Malvinas”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la situación judicial también puede tener consecuencias sobre la reputación internacional de esas compañías. “Me parece que es muy buen avance”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de complementar la medida con nuevas acciones contra otras empresas que participan de actividades en las Islas.
Dachary también puso el foco en el papel que debería asumir el Congreso de la Nación. “Hay que ver cómo se continúa y qué otras acciones se toman en el mismo sentido contra otras empresas que también están operando de esta manera”, planteó.
Y agregó: “Me parece que es importante cuál va a ser el rol del Congreso, si se va a limitar a acatar estos proyectos enviados por el presidente o también reordenar toda una serie de desaciertos que ha habido en torno a Malvinas históricamente en el Congreso de la Nación”.
Denuncias contra empresas e infraestructura
El funcionario recordó además diferentes acciones impulsadas desde Tierra del Fuego contra empresas que buscaban desarrollar infraestructura vinculada con las Islas.
Mencionó los casos de BAM Nuttall y Harland & Wolff, empresas que, según explicó, habían buscado avanzar sobre infraestructura portuaria. “Felizmente estos dos primeros intentos se lograron frenar y lo hicimos apelando a las leyes de la propia provincia de Tierra del Fuego”, señaló.
También se refirió a una denuncia presentada en mayo contra Navitas ante la Comisión Nacional de Valores de Israel. Según Dachary, la presentación estuvo vinculada con la información sobre el riesgo geopolítico asociado a las operaciones de la compañía en Malvinas.
“Navitas mintió, es decir, les mintió a sus propios inversores dentro de Israel, directamente eliminando lo que era esta situación de riesgo geopolítico”, afirmó.
Dachary sostuvo que la disputa de soberanía sobre las Islas no constituye solamente una posición argentina, sino que está reconocida en el ámbito de Naciones Unidas como una controversia de soberanía.
“Es la comunidad internacional, a partir de resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas, la que demuestra que es una situación netamente de controversia soberana”, señaló.
Críticas a la política nacional sobre Malvinas
Durante la entrevista, Dachary cuestionó el rumbo adoptado por el Gobierno nacional en relación con la cuestión Malvinas y sostuvo que se produjo un cambio respecto de políticas anteriores.
“Podríamos hablar una hora más de todas las cosas que se hicieron. Literalmente, 180 grados es lo que tendría que ver con la defensa de los intereses nacionales”, afirmó.
El funcionario planteó que históricamente los gobiernos argentinos alternaron entre distintas estrategias frente al Reino Unido. Según explicó, algunas administraciones buscaron profundizar la cooperación mientras que desde Tierra del Fuego se sostiene una estrategia orientada a incrementar los costos de la presencia británica en las Islas.
“Nosotros muchas veces tuvimos gobiernos […] ante la situación de Malvinas, la idea era: ‘¿Cómo nos hacemos amigos? ¿Cómo profundizamos?’. […] La postura que nosotros entendemos desde Tierra del Fuego es complejizar cada vez más la presencia, incomodar, hacer más costosa la presencia del Reino Unido en nuestras Malvinas”, explicó.
Pesca, petróleo y el acuerdo con el Reino Unido
Dachary también cuestionó aspectos de la política implementada en torno a la pesca y el desarrollo de actividades económicas en las Islas.
En particular, recordó el acuerdo firmado hace dos años y sostuvo que el sector pesquero constituye una parte central de la economía de Malvinas.
“Hasta hoy el corazón económico de Malvinas es el 58% producto de las licencias ilegales de pesca”, afirmó. Y cuestionó que, en paralelo, se hayan impulsado mecanismos de cooperación vinculados con vuelos e intercambio de información.
Para el funcionario fueguino, las decisiones argentinas también son observadas por otros países. “Argentina tiene que ratificar de manera bilateral este interés central que tiene por la cuestión Malvinas”, sostuvo, y explicó que los países que respaldan el reclamo argentino pueden enfrentar costos económicos o presiones por parte del Reino Unido.
La presencia de Marines estadounidenses en Tierra del Fuego
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la presencia de efectivos de Estados Unidos en Tierra del Fuego para participar de ejercicios militares.
Dachary señaló que el punto central no pasa solamente por la cantidad de efectivos o por la duración de los ejercicios, sino por el mecanismo utilizado para autorizar el ingreso de tropas extranjeras.
“Normalmente tenemos una ley que es la que regula justamente la posibilidad de que tropas extranjeras ingresen en la República Argentina”, explicó. Según sostuvo, en el último tiempo el Gobierno nacional comenzó a utilizar decretos de necesidad y urgencia para autorizar este tipo de movimientos.
En ese contexto, reclamó una mayor intervención del Congreso. “¿Cuál es la necesidad y urgencia que ingresen tropas de otros países en la Argentina?”, planteó, y señaló que la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo debería ejercer el control institucional correspondiente.
“Hoy quedamos realmente totalmente liberados en materia de defensa a que el presidente pueda tomar decisiones con este tipo de trascendencia”, advirtió.
“Argentina tiene que ser muy prudente” en materia militar
Finalmente, Dachary vinculó la discusión sobre la presencia militar extranjera con la estrategia argentina respecto de Malvinas y el Atlántico Sur.
“Nosotros cuando denunciamos la situación de Malvinas decimos que es un proceso de militarización, una potencia extrarregional que viola las resoluciones de Naciones Unidas y entre ellas la zona de paz y cooperación del Atlántico Sur”, sostuvo.
En ese marco, cuestionó que decisiones vinculadas con la política exterior argentina puedan quedar condicionadas por declaraciones de mandatarios extranjeros.
“Argentina tiene que ser muy prudente en todo lo que tiene que ver con lo militar”, afirmó. Y agregó: “Entender como una oportunidad las opiniones de un presidente de un tercer país […] y que eso pase a ser el pilar de una estrategia diplomática […] me parece gravísimo”.
Para Dachary, uno de los principales problemas históricos de la estrategia argentina sobre Malvinas fue la falta de continuidad entre gobiernos. “Los mayores problemas que ha tenido la estrategia de Malvinas son estos cambios cada vez que votábamos, cada cuatro u ocho años, de pasar de cooperar a tratar de incrementar los costos”, concluyó.








