En diálogo con Mañana Sylvestre por Radio 10, el obispo de Quilmes y referente de la Pastoral Social expresó su preocupación por el agravamiento de la situación social en la Argentina y llamó a la ciudadanía a no dejarse paralizar por el miedo en un contexto de creciente vulnerabilidad.
“El miedo paraliza”, sostuvo el prelado Carlos Tissera en diálogo con Sylvestre, al tiempo que vinculó el mensaje de la Pascua con la realidad cotidiana: “El Evangelio nos dice ‘no tengan miedo’. En medio de estas circunstancias, es fundamental no dejarnos vencer por ese temor”.
Las declaraciones de Tissera se dan en línea con las advertencias recientes del titular de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, quien alertó sobre el deterioro social y el impacto de la crisis económica en amplios sectores de la población.
Una crisis que alcanza a la clase media
El obispo describió un escenario social en expansión, donde la crisis ya no afecta únicamente a los sectores más vulnerables, sino que avanza sobre la clase media.
“Nos está viniendo gente que antes no tenía que privarse de cosas”, señaló, y agregó: “Hoy muchas familias hacen un gran esfuerzo para sostener la educación de sus hijos, pero ya no les alcanza”.
En ese sentido, remarcó un fenómeno menos visible pero igualmente preocupante: “La pobreza es pudorosa. Hay gente que sufre en silencio, que no está acostumbrada a pedir ayuda”.
Discapacidad y retroceso del Estado
Tissera también puso el foco en la situación de las personas con discapacidad, uno de los sectores más afectados por el ajuste.
“¿Cómo no vamos a ayudar a una persona discapacitada?”, planteó, al advertir que instituciones están cerrando y familias quedan sin respaldo. “Una familia hace todo lo posible para sostener esa situación, pero se les hace cada vez más difícil”.
“La crisis genera violencia”
El referente de la Pastoral Social coincidió con otros diagnósticos de la Iglesia al señalar que el deterioro económico tiene consecuencias directas en el tejido social.
“La crisis genera violencia”, afirmó, y explicó que el aumento de las tensiones cotidianas —en las familias, en los trabajos— responde a un contexto donde “cada vez hay más necesidades y menos respuestas”.
Un llamado a la unidad y al bien común
En un mensaje con fuerte contenido pastoral, Tissera llamó a reconstruir lazos sociales en un escenario global que también atraviesa conflictos.
“Vivimos en un tiempo de guerras, de enfrentamientos, incluso en lo cotidiano. Tenemos que tender puentes y trabajar juntos”, sostuvo.
En esa línea, cuestionó el avance del individualismo: “El individualismo no es una buena cosa. La salida es el bien común, es pensar en los demás”.
“No hay que tener miedo”
Finalmente, el obispo insistió en la necesidad de una actitud activa frente a la crisis: “No hay que tener miedo a mirar la realidad ni a comprometerse. La esperanza se construye entre todos”.
Sus palabras se inscriben en una postura cada vez más explícita de la Iglesia argentina frente al contexto económico y social, donde advierte sobre el ensanchamiento de la desigualdad y la fragilidad de amplios sectores que, hasta hace poco, se mantenían fuera de la pobreza.







