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“La evolución es positiva, pero muy lenta, es un nuevo Pablo, no es el mismo”, dijo Emiliano, hermano del fotógrafo Pablo Grillo

A cuatro meses del disparo en la cabeza que casi le cuesta la vida, el hermano de Pablo Grillo habló con Radio 10 sobre su evolución. “Nos cuesta aceptar que no es el mismo. Nadie del gobierno llamó» para conocer su estado de salud, denunció.

Pablo Grillo, el fotógrafo herido gravemente durante una manifestación de jubilados frente al Congreso, sigue luchando por recuperar su vida. A más de cuatro meses del violento operativo represivo en el Congreso Nacional, su hermano Emiliano brindó un testimonio conmovedor en Radio 10, donde reveló detalles sobre el estado de salud de Pablo, las dificultades que enfrenta la familia y la indignación por la falta de respuestas del gobierno.

“La evolución es positiva, pero muy lenta. Pablo está volviendo a aprender todo de nuevo. Es un nuevo Pablo, no es el mismo”, resumió Emiliano Grillo con la voz entrecortada.

Un disparo a la cabeza y una mentira oficial

El 12 de marzo, durante una manifestación en defensa de los derechos de los jubilados, Pablo Grillo fue alcanzado por una posta de gas lacrimógeno disparada directamente a su cabeza por un gendarme, el que fue recientemente citado a indagatoria por la jueza María Romilda Servini. El disparo, lejos de haber “picado en el piso” como afirmaron inicialmente desde el Ministerio de Seguridad, fue directo y quedó documentado por imágenes que mostraron, incluso, a sus compañeros felicitando al autor del tiro.

“La jueza ya ordenó una reconstrucción en el lugar del hecho y le prohibió la salida del país al gendarme. Lo imputaron por intento de homicidio. Pero esto también pone en evidencia la complicidad de toda la estructura de Gendarmería y del Ministerio de Seguridad. Mintieron, taparon pruebas, nunca investigaron internamente”, denunció Emiliano.

Una recuperación difícil y dolorosa

A pesar de las heridas neurológicas, Pablo ha comenzado una lenta rehabilitación. Según su hermano, hace poco logró mantener por primera vez la atención durante un taller de una hora completa. También participó activamente en una actividad de cocina en la que preparó chipá sin ayuda, lo que fue celebrado como un gran paso por los terapeutas.

“Él no tiene diálogo fluido, no tiene iniciativa para hablar. Recién ahora puede armar frases completas. El otro día nos pidió por audio que le digamos dónde ver el partido de Independiente. Es un milagro que esté vivo, pero está reaprendiendo todo”, contó Emiliano.

La emoción también dio paso a la bronca: “Mi mamá no puede sacarlo al patio del hospital. No puede verlo así, en silla de ruedas. Lo entiende, pero no lo puede aceptar. Todos sabemos que no es el mismo Pablo y cuesta mucho procesarlo”.

El silencio oficial

El dato más estremecedor del relato fue el absoluto desinterés del Estado: “Nunca recibimos un llamado. Ni de Patricia Bullrich, ni de nadie del ministerio, ni siquiera de un secretario. Nadie. Silencio total”, afirmó.

Esa indiferencia contrasta con el enorme apoyo social que la familia ha recibido. “La energía y el cariño de la gente es impresionante. Nosotros los recibimos y se lo transmitimos a Pablo porque hoy no puede recibir muchos estímulos. Pero todo llega”, agradeció Emiliano.

La justicia, bajo presión

El llamado a indagatoria del gendarme Héctor Guerrero llega después de tres pedidos formales por parte de la querella. Emiliano lo valoró como un paso importante, pero insuficiente: “Demuestra que mintieron desde el principio y que hay responsabilidades más arriba. No puede ser que hayan intentado cerrar el caso diciendo que se actuó según reglamento”.

La jueza Servini también ordenó realizar una reconstrucción del hecho en el lugar exacto del ataque, lo que podría aportar pruebas concluyentes sobre la intención del disparo.

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