En diálogo con Gustavo Sylvestre por Radio 10, el especialista, que participó del documental sobre el denominado «Método Scaloni», explicó cómo el cuerpo técnico construyó una cultura basada en la confianza, la seguridad psicológica y el liderazgo humano para convertir a un grupo de futbolistas en un equipo campeón.
Durante la entrevista con Sylvestre, Fabián Jalife destacó que uno de los pilares fundamentales del proceso fue la manera en que Lionel Scaloni logró generar vínculos genuinos con sus dirigidos.
«Una de las premisas es: si estamos bien, somos capaces. Y él te diría que una buena parte de su trabajo es hacer que las personas estén bien. Como dice Rodrigo De Paul: ‘Él no ve jugadores, ve personas'», afirmó.
Según explicó, esa mirada tiene profundas raíces en la historia personal del entrenador.
«Tiene muchísimo que ver con su historia familiar, con las cosas que atravesó. Su padre fue un hombre que siempre se dedicó al otro y le transmitió la importancia de ayudar a resolver problemas y estar al servicio de los demás», señaló.
Construir confianza antes que resultados
Para Jalife, el primer gran desafío del cuerpo técnico fue consolidar un grupo humano sólido antes de pensar en los resultados deportivos.
«Scaloni empezó generando las condiciones para armar el grupo. ¿Qué quiere decir eso? Generar confianza, generar seguridad psicológica, neutralizar los factores desestabilizantes para que el grupo construya un estado emocional favorable», explicó.
Esa fortaleza interna, sostuvo, fue determinante en los momentos más difíciles del ciclo.
«Incluso en situaciones extremas, como una final del mundo o una adversidad durante un partido, el equipo no se cae. Muestra resiliencia y vuelve rápidamente a ese estado de confianza», destacó.
El partido con Países Bajos, y el uso inteligente de la emoción
Uno de los ejemplos que mencionó fue el recordado enfrentamiento ante Países Bajos en Qatar 2022, marcado por las provocaciones previas y durante el encuentro.
«Lo emocional forma parte del combustible del deporte argentino. En otros sistemas deportivos es casi un elemento marginal. Ellos trabajaron eso como un encendedor emocional, como un combustible que incentivara en lugar de bloquear», relató.
Para Jalife, la diferencia estuvo en que el cuerpo técnico logró transformar la presión en energía positiva.
«Provocó un efecto de incentivación en lugar de generar inhibición. El carácter del deportista argentino fue utilizado a favor del rendimiento», sostuvo.
La derrota con Arabia Saudita, y la protección a Messi
Otro de los momentos clave que analizó fue la inesperada derrota ante Arabia Saudita en el debut mundialista.
Allí, según contó, Scaloni tomó una decisión que refleja la esencia de su liderazgo.
«Le pidió especialmente a algunos jugadores que lideraban emocionalmente el grupo que no cargaran a Messi con la responsabilidad de levantar al equipo. Que lo dejaran procesar el golpe sin agregarle más presión», reveló.
Para el especialista, esa reacción fue una demostración de inteligencia emocional.
«Hay golpes que te bloquean y golpes que te despiertan. Cuando tenés las condiciones culturales adecuadas, un golpe se convierte en aprendizaje y no en miedo. Eso fue lo que pasó con la Selección», explicó.
Y agregó: «Scaloni convierte la exigencia no en un déficit que hay que tapar, sino en una capacidad que hay que desarrollar.»
El manejo con Messi y Di María
Jalife también destacó el modo en que el cuerpo técnico acompañó a figuras históricas como Lionel Messi y Ángel Di María, que durante años habían convivido con críticas y frustraciones.
«Scaloni armó un equipo joven que no tenía traumas ni herencias pesadas. Muchos de esos chicos habían crecido con posters de Messi en sus habitaciones. Cuando logró consolidar el grupo, recién ahí terminó de recuperar a la Selección», explicó.
Según sostuvo, el cambio cultural permitió que Messi dejara de cargar en soledad con las expectativas de todo un país.
El caso Montiel: de la angustia a la gloria
Uno de los relatos que más impactó durante la entrevista fue el que involucró a Gonzalo Montiel en la final ante Francia.
Tras cometer la mano que derivó en el penal francés, el defensor quedó devastado emocionalmente.
«Estaba llorando desconsoladamente. Se sentía culpable de que Argentina pudiera perder el Mundial», contó Jalife.
Sin embargo, el cuerpo técnico tomó una decisión que terminaría siendo histórica.
«Scaloni lo sacó de ese estado dramático, le dio respaldo y lo ratificó para que pateara en la definición por penales», relató.
Montiel terminó convirtiendo el penal decisivo que consagró campeón al seleccionado argentino.
«Lo extraordinario es cómo le permitieron pasar de la frustración a la historia. Lo validaron cuando estaba en su momento más vulnerable», destacó.
Un trabajo colectivo encabezado por Scaloni
Jalife remarcó que el éxito no puede atribuirse únicamente al entrenador, sino a todo un equipo de trabajo integrado por Pablo Aimar, Walter Samuel, Roberto Ayala, Matías Manna y Luis Martín.
«Es una suerte de coreografía articulada. Tienen las mismas convicciones, la misma ética y trabajan en la misma dirección», señaló.
Y agregó: «No buscan señalar errores, buscan enseñar. Construyen una presencia que funciona como ejemplo permanente.»
Una lección que trasciende al fútbol
Sobre el final de la entrevista, Jalife sostuvo que muchas de las enseñanzas del «Método Scaloni» podrían aplicarse más allá del deporte, incluso en la política y en las organizaciones.
«En lugar de construir fronteras y fragmentar, construyen espacios amplios de integración, complementariedad y reciprocidad», afirmó.
En contraposición con modelos basados en la confrontación, destacó que la Selección logró generar orgullo de pertenencia.
«Cuando construís un ambiente cultural basado en la confianza, los actores se sienten orgullosos de representar algo. La camiseta deja de pesar y empieza a potenciarte.»
Finalmente, resumió el espíritu del proceso encabezado por Scaloni:
«Todo lo que hagas ahí va a ser usado a tu favor. Nadie te va a dejar caer. Entonces los jugadores dejan de defenderse y empiezan a exponerse, a crear y a asumir riesgos. Y ahí aparece el máximo rendimiento.»
Para Jalife, esa es la verdadera esencia del fenómeno que convirtió a la Selección Argentina en campeona del mundo: una cultura donde el liderazgo humano fue tan importante como el talento futbolístico.









