El abogado advirtió sobre la profunda crisis que atraviesan las pequeñas y medianas empresas y aseguró que la situación actual supera, por la cantidad de concursos preventivos y el nivel de endeudamiento, algunos de los momentos económicos más críticos de las últimas décadas. En diálogo con Mañana Sylvestre habló de una “tormenta catastrófica” y cuestionó el rumbo económico del Gobierno nacional.
En charla con Sylvestre, el abogado y titular del departamento legal de la Asociación de pequeños y medianos empresarios de la industria nacional (IPA), Germán Pizzano explicó que vienen realizando un relevamiento sobre la evolución de los concursos preventivos ante la Justicia comercial y aseguró que los números muestran un fuerte deterioro de la situación empresaria.
“Estamos ante una tormenta catastrófica que está sucediendo en el mundo pyme”, sostuvo.
Como referencia, señaló que durante 2021, en plena pandemia, se habían iniciado 77 concursos preventivos en todo el año, mientras que en 2026, hasta el 30 de julio, ya se registraban 132 presentaciones.
“La diferencia, si estamos hablando de un año de pandemia, es enorme”, remarcó el abogado al comparar ambos períodos.
Según explicó, los concursos preventivos son mecanismos judiciales a los que recurren las empresas para intentar reorganizar sus deudas y preservar su continuidad. Pero el problema, advirtió, no se limita a las compañías que llegan a esa instancia formal.
Pizzano señaló que existe un crecimiento generalizado de la morosidad y describió un fenómeno que, según su análisis, afecta tanto al aparato productivo como a los consumidores.
“Se configura lo que estamos llamando un estado de cesación de pagos social”, afirmó.
Y agregó: “Alcanza al comerciante, al sector productivo, inclusive a la población consumidora. Las personas físicas y jurídicas no pueden cumplir con sus obligaciones”.
El abogado comparó el escenario actual con la crisis de 2001 y 2002 y sostuvo que el deterioro del entramado económico comienza a adquirir dimensiones similares, aunque con características propias.
“Me recuerda a la crisis de la convertibilidad, en los años 2001 o 2002. Yo creo que estamos, lamentablemente, volviendo a una situación de ese tipo”, señaló.
Pizzano también cuestionó las declaraciones del ministro de Economía sobre quienes defienden a la industria y a las pymes, y vinculó esa postura con la orientación general del programa económico.
“Esa es la definición de toda la política que tiene el ministro de Economía. Trata de tarados a los que hablan de la industria y de las pymes”, cuestionó.
Para el abogado, el actual modelo económico “resulta absolutamente ajeno al aparato productivo” y prioriza otras actividades por encima de la generación de valor agregado.
“Hay una planificación económica, un modelo extractivista y primario, donde el sector productivo, tecnológico y la creación de valor agregado no tienen lugar en esta planificación”, sostuvo.
En ese sentido, advirtió que el cierre de una empresa no implica únicamente la pérdida de una inversión, sino que genera consecuencias sobre toda una cadena económica y social.
“Cada empresa que cierra no significa solamente el fracaso de lo invertido. Cada cierre de una empresa arrastra a los trabajadores, a los proveedores. Hay una comunidad que rodea a la empresa”, explicó.
Y concluyó con una advertencia sobre el impacto social que puede generar la destrucción del entramado productivo: “La cantidad de empresas, de grandes empresas inclusive, y de empresas del mundo pyme que han cerrado estos años va a tener un impacto en el empobrecimiento social”.
“La crisis es más grave que las consecuencias económicas, porque representa a toda esta comunidad de personas que tienen intereses y que giran en torno a la empresa y al entramado productivo”, finalizó.






