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«Es una tragedia social lo que lo que nos pasó», dijo Rogelio Bella, dueño del taller de asientos de bicicletas “El Miguelito”, que cerró tras 58 años de trabajo

El emprendedor pyme en diálogo con Mañana Sylvestre relató la historia de trabajo de la pyme familiar ubicada en la localidad santafesina de Carrizales, que se dedicada a fabricar bicipartes y que esta semana no tuvo más remedio que cerrar sus puertas. 
«Somos la única fábrica que 56 años ininterrumpidamente se dedicó a fabricar asientos de bicicleta en la Argentina, creo que nosotros éramos la más conocida  a nivel país. Causa mucho dolor no porque uno se imagina el esfuerzo que fue, mi papá empezó con esto un cuartito de su casa de soltero con una máquina de cocer junto a mi abuela, mi abuelo y mi mamá», comentó Rogelio Bella, uno de los socios de la pyme El Miguelito, que se dedicaba a la fabricación de asientos de bicicletas y que cerró tras 56 años de trabajo.
«Llegamos a tener 14 empleados en la buena época empleados. Somos una industria una pyme industrial y pymes industriales en este país vienen siendo castigadas desde 2015 para esta parte no tengo ninguna duda que es así. En 2019 estábamos con el agua hasta el cuello, severamente endeudados sobre todo con el fisco», apuntó.
En Radio 10, Bella precisó que «en 2020 tomamos las moratorias que emitió el gobierno de Alberto Fernández  y fuimos pagando lo que pudimos. Recibimos por primera vez en más de 50 años de historia algo de un gobierno nacional que fue dos meses de ATP en el término de la pandemia en 2020 y 2021. No fueron malos años para nosotros porque la importación por un tema de la pandemia estuvo bastante complicada. Eso nos permitió trabajar medianamente bien, el 2023 fue un año mediocre no estuvimos exentos a todos estos movimientos inflacionarios y demás que pasaron en el país y en diciembre de 2023 la brutal devaluación aplicada por el gobierno de Milei nos dejó totalmente fuera de competencia. Nosotros pagamos los insumos para las pymes entre dos y tres veces más de lo que lo paga una empresa china o brasileña».
«Nosotros tenemos un punto de equilibrio entre 7000 a 8000 unidades mensuales producidas y en enero hasta que cerramos el 30 de junio no llegamos a vender en esos meses 8000 unidades», indicó.
«Todavía nos quedan algunas deudas de aquella época y ahora estamos liquidando toda la todo el capital de trabajo que logramos hacer en 50 años de historia para poder pagar las indemnizaciones de nuestros empleados de las 12 familias. Es una tragedia social lo que lo que nos pasó», advirtió.
«Son 200 pibes de mi pueblo los que pasaron por nuestra empresa durante 50 años que tuvieron su primera oportunidad laboral y después llegaba un momento muchos de ellos desplegaban las alas y seguían su camino porque nosotros no teníamos muchas posibilidades de crecimiento. Tengo encargados en grandes empresas de mi zona, gerentes de banco, médicos, gente que ha desarrollado su vida y que ha dado sus primeros pasos a nivel laboral en nuestra empresa», finalizó.

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