El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires aseguró en una entrevista con Mañana Sylvestre, por Radio 10, que el Gobierno bonaerense investiga una serie de amenazas en escuelas y alertó sobre la influencia de comunidades digitales que glorifican tiroteos escolares y promueven la violencia entre adolescentes.
En conversación con Gustavo Sylvestre, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, habló de las medidas que está tomando su cartera en materia de prevención ante posibles ataques en escuelas del distrito.
Explicó que actualmente se trabaja sobre dos tipos de situaciones distintas: amenazas anónimas, como grafitis en baños escolares, y amenazas directas realizadas por estudiantes o exalumnos.
“Hay dos dinámicas diferentes. Una es la del grafiti en el baño de la escuela, lo anónimo, que genera temor y altera la vida cotidiana. Pero nosotros le prestamos especial atención a las amenazas directas y concretas”, sostuvo.
Más de 50 allanamientos
Alonso reveló que la Provincia ya realizó entre 50 y 60 allanamientos para secuestrar dispositivos electrónicos de jóvenes involucrados en amenazas a sus compañeros.
“Logramos hacer unas 50 o 60 diligencias para llegar a los dispositivos electrónicos de estudiantes que formularon amenazas concretas”.
Según indicó, en muchos casos se detectó circulación de videos de tiroteos escolares, imágenes con armas y mensajes violentos.
“Aparecen ellos fotografiándose con armas o compartiendo material muy virulento de tiroteos en escuelas”.
La pista de una subcultura digital
El ministro remarcó que detrás de estos episodios existe una “subcultura digital” internacional vinculada al culto de masacres escolares y al consumo de contenidos violentos.
“Hay una subcultura digital que es muy activa”.
Y agregó que estas plataformas son monitoreadas por organismos internacionales.
“Están siendo supervisadas a nivel internacional por el FBI, por el Ministerio de Seguridad de la Nación y por nosotros”.
Un caso que encendió las alarmas
Alonso relató que hace unos 20 días una madre denunció que en el grupo escolar de su hija se habían difundido videos con amenazas y armas. A partir de esa denuncia se realizó un allanamiento en la vivienda de un exalumno.
“Encontramos réplicas de armas de fuego, armas reales y tomamos contacto con los dispositivos electrónicos”.
La investigación también reveló contactos recientes con alumnos actuales de la escuela.
“Hay familias con armas y sin controles”
El funcionario advirtió sobre la combinación de discursos violentos, problemas de salud mental y acceso doméstico a armas de fuego.
“Cuando eso se cruza con un joven con problemas de salud mental o con una familia que no se está ocupando, y en esa casa hay armas de fuego, ahí es donde se puede dar una tragedia”.
En ese sentido, pidió especial responsabilidad a las familias.
“Necesitamos que los padres estén muy atentos a lo que están haciendo los pibes. Si la familia tiene armas, los chicos no pueden acceder”.
Cuatro fases hacia el pasaje al acto
Consultado sobre cómo operan estas comunidades digitales, Alonso describió un proceso escalonado de radicalización.
“Primero consumen materiales y expresan curiosidad. Después circulan videos y reinterpretan a los tiradores como héroes. Luego invitan a otros a hacerlo. Finalmente planifican ataques”.
También explicó que algunos jóvenes elaboran mapas escolares, identifican compañeros y fantasean con posibles ataques.
“Hacen planos de las escuelas, identifican compañeros y evalúan a quién matar y por qué”.
Trabajo coordinado con Educación y Justicia
El ministro señaló que la Provincia busca unificar criterios entre fiscales, jueces, policías e inspectores escolares para evitar respuestas dispersas.
“Teníamos 60 casos con 60 fiscales y 60 jueces con criterios disímiles”.
Y concluyó con un llamado a la prevención:
“Hay que estar atentos a lo que hacen los chicos en los espacios digitales. No sabemos quién está del otro lado de la web”.







