El sociólogo y antropólogo pasó por Mañana Sylvestre y sostuvo que el principal rasgo del escenario político argentino no es el crecimiento de una fuerza en particular, sino el profundo desencanto de amplios sectores de la sociedad con la política. En ese contexto, afirmó que el respaldo que todavía conserva el presidente Javier Milei debe analizarse dentro de un proceso más amplio de rechazo a las experiencias de gobierno anteriores y advirtió que la oposición aún no logró construir una alternativa capaz de revertir ese ciclo.
Durante una entrevista en *Mañana Sylvestre*, por Radio 10, Semán analizó las transformaciones del comportamiento electoral y cuestionó las interpretaciones que reducen el fenómeno a los dirigentes o a los escándalos de corrupción.
Un proceso de largo plazo
Consultado sobre la responsabilidad de la sociedad en la elección de sus representantes, Semán planteó que es necesario evitar lecturas apresuradas.
«Hay que poner las cosas en perspectiva y mirar los procesos de largo plazo. Estamos atravesados por un ciclo de rechazo político que no empezó ahora y que todavía no terminó», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la situación de algunos funcionarios no puede analizarse desconectada del contexto político en el que fueron elegidos.
«Cuando fue elegido, Adorni no era el Adorni que es hoy. Era el candidato de La Libertad Avanza en un momento completamente distinto. No proyectemos sobre aquella elección la imagen que tiene ahora», explicó.
Incluso consideró que el exfuncionario perdió respaldo dentro del propio espacio oficialista.
«No vi ningún fervor popular por su continuidad. Salvo los núcleos más duros del oficialismo, tampoco hubo una tristeza marcada por su salida», señaló.
El peso del rechazo al pasado
Para Semán, buena parte del apoyo que conserva el oficialismo responde a la persistencia del rechazo hacia las experiencias políticas anteriores.
«Los ciclos de aprobación y rechazo son largos. Muchas veces, quienes siguen el día a día de la política creen que todo cambia rápidamente, pero los procesos sociales tienen otros tiempos», sostuvo.
Como ejemplo, recordó que durante los primeros años del kirchnerismo la oposición atravesó un largo período de debilidad antes de volver a ser competitiva.
«Hay momentos en los que quienes están en la oposición sienten que atraviesan un desierto político, sin advertir que todavía sigue vigente un ciclo de rechazo hacia lo anterior», explicó.
Corrupción y escepticismo
El sociólogo también relativizó el impacto electoral que suelen tener las denuncias de corrupción cuando una fuerza política atraviesa un momento de fortaleza.
«En los momentos de gracia de un gobierno, los hechos de corrupción suelen impactar menos porque la sociedad prioriza otros problemas que considera más urgentes», afirmó.
Como antecedente mencionó el segundo mandato de Carlos Menem. «Los casos más resonantes ocurrieron antes de su reelección y, sin embargo, eso no modificó el resultado electoral porque la memoria de la hiperinflación seguía siendo una experiencia muy fuerte para gran parte de la sociedad», recordó.
No obstante, consideró que existe un fenómeno aún más profundo.
«Para mucha gente todos los políticos son corruptos. Lo más importante que pasó en los últimos años no es solamente que haya ganado Milei, sino el enorme nivel de escepticismo con el que hoy vota la sociedad», aseguró.
Y sintetizó: «La mayoría ya no cree que la política pueda resolverle los problemas. En todo caso, espera que no se los empeore».
Las diferencias con el gobierno de Macri
Durante la entrevista, Semán también rechazó las comparaciones lineales entre la gestión de Javier Milei y la de Mauricio Macri.
«Macri llegó con expectativas completamente distintas y su fracaso contrastó con esas expectativas. Milei asumió en un contexto mucho más crítico y con una sociedad que ya esperaba un ajuste muy fuerte», explicó.
A su entender, el oficialismo mantiene un activo político relevante.
«Milei, por ahora, sostiene cierta estabilidad cambiaria. Se podrá discutir si es sostenible o no, pero desde la percepción social todavía no está comprobado que ese esquema haya fracasado», indicó.
Además, consideró que el Presidente ha demostrado capacidad para interpretar parte del humor social.
«Con todas las críticas que puedan hacerse, Milei mostró mejores herramientas para interpretar el clima de la sociedad y posicionarse políticamente», sostuvo.
Un sistema político en transformación
Finalmente, Semán advirtió que el mapa político argentino atraviesa una transformación más profunda de lo que suele reflejar el debate cotidiano.
«Tenemos una mirada muy centrada en nuestras categorías tradicionales y, sin embargo, en muchos países ya compiten dos o más fuerzas de derecha. Ese escenario tampoco puede descartarse para la Argentina», planteó.
Mientras tanto, consideró que el problema central continúa siendo el creciente distanciamiento entre ciudadanía y dirigencia.
«Fuera del pequeño porcentaje que sigue la política todos los días, lo que predomina es el rechazo, el escepticismo y la desconfianza. Y esos sentimientos no son infundados: responden a años de deterioro económico, pérdida del poder adquisitivo y frustración con los sucesivos gobiernos», concluyó.








