El exfuncionario y especialista en desarrollo e innovación Gustavo Béliz analizó en diálogo con Radio 10 los desafíos globales que plantea el avance de la inteligencia artificial y destacó la reciente encíclica del Papa León XIV sobre el tema. Sostuvo que la humanidad enfrenta “el tema civilizatorio más importante” de esta época y alertó sobre los peligros de una tecnología sin regulación ni control estatal.
El dirigente político y exfuncionario del BID Gustavo Béliz pasó por el aire de Mañana Sylvestre y analizó la realidad internacional haciendo foco en el auge que hoy tienen las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. En ese marco explicó que el documento papal “se inscribe en una línea de gran preocupación” frente al desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y remarcó la necesidad de construir “un pacto social, tecnológico” con fuertes bases éticas.
“No puede estar en una lógica ni de concentración de poder en pocas manos ni de autorregulación”, señaló Béliz.
En ese sentido, recordó que en su reciente libro, Atlas de inteligencia artificial para el desarrollo humano de América Latina y el Caribe, aborda especialmente “la importancia de que más allá de que las empresas tengan metas ambientales y sociales, no exista una ausencia de los poderes estatales y de todos los sectores involucrados”.
“Ni ellos mismos saben cómo llegan a ciertos resultados”
Durante la entrevista, Béliz destacó un dato que consideró alarmante: los propios desarrolladores de inteligencia artificial reconocen que muchas veces desconocen cómo los sistemas alcanzan determinados resultados.
“Ellos mismos están asombrados de los resultados que se obtienen con los grandes modelos de frontera de la inteligencia artificial”, afirmó.
Y agregó:
“No tienen explicabilidad, ni ellos mismos saben cómo llegan esos resultados. Esto requiere transparencia”.
El exsecretario de Asuntos Estratégicos también advirtió sobre el impacto que esta transformación tecnológica puede tener sobre el empleo y el tejido social.
“Hay angustia de millones de seres humanos sobre el futuro de sus trabajos”, sostuvo.
Riesgo existencial y “líneas rojas”
Béliz reveló además que existen estudios elaborados por científicos que trabajan en laboratorios de IA que ya hablan de riesgos existenciales para la humanidad.
“Los principales científicos desarrolladores le otorgan un riesgo de colapso existencial a la inteligencia artificial mal desarrollada”, aseguró.
Según explicó, ese riesgo “oscila entre un 5% y un 10%” y crece a medida que faltan “guardarrails”, es decir, límites y regulaciones claras para los modelos más avanzados.
En esa línea, mencionó investigaciones recientes que indican que algunos grandes modelos de lenguaje estarían desarrollando formas incipientes de autoconciencia.
“Hay estudios que revelan que bajo ciertas condiciones los grandes modelos de lenguaje están desarrollando ciertos modos de autoconciencia”, advirtió.
El legado de Francisco y el llamado a la esperanza
Béliz recordó que junto al papa Pope Francis venían trabajando estos temas desde hace más de una década y remarcó que ya entonces se discutía la necesidad de imponer una moratoria al desarrollo de sistemas peligrosos de inteligencia artificial.
“Se hablaba de parar la pelota, ver qué puede ocurrir y después decidir si acelerar o no”, explicó.
El especialista también resaltó el enfoque humanista de la nueva encíclica y señaló que el Papa rescata figuras como Martin Luther King Jr., Enrique Angelelli, Óscar Romero y Dorothy Day como ejemplos de una “magnífica humanidad” capaz de anteponer la dignidad humana a la lógica tecnológica.
Sin embargo, evitó caer en visiones apocalípticas y planteó que la inteligencia artificial también puede ser utilizada para mejorar la calidad de vida.
“No hay que caer en una mirada apocalíptica”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó experiencias de municipios argentinos que ya utilizan inteligencia artificial para optimizar servicios públicos, agilizar turnos hospitalarios y detectar problemas de infraestructura urbana.
“Es el tema civilizatorio más importante”
Sobre el final de la entrevista, Béliz dejó una definición contundente sobre el impacto histórico de esta transformación tecnológica.
“A mi modesto entender, este es el tema civilizatorio más importante que enfrentamos como humanidad”, concluyó.
Y agregó que el gran desafío consiste en garantizar que la inteligencia artificial “se trabaje con responsabilidad”, evitando que quede exclusivamente en manos de grandes corporaciones o intereses geopolíticos.









