El economista y director ejecutivo del Grupo Atenas sostuvo que el crecimiento de las exportaciones energéticas constituye una oportunidad para la Argentina, pero cuestionó la ausencia de una estrategia para transformar esos dólares en desarrollo productivo. También afirmó que, por cada empleo que genera Vaca Muerta, se pierden diez puestos de trabajo en otros sectores de la economía.
El economista Martín Pollera aseguró que el desarrollo de Vaca Muerta representa una oportunidad histórica para la Argentina, aunque advirtió que el actual modelo económico no está logrando convertir ese potencial en crecimiento productivo ni en generación de empleo. En diálogo con Mañana Sylvestre, por Radio 10, afirmó que el desafío no pasa por cuestionar el crecimiento de las exportaciones energéticas, sino por definir cómo se utilizarán los recursos que ingresen al país.
«Vaca Muerta es una buena noticia para la Argentina. Seguramente este año marque un récord de exportaciones y de ingreso de dólares. El problema es qué hacemos con esos dólares y cómo evitamos que el resto de la economía se vea perjudicado», sostuvo.
Pollera explicó que uno de los principales riesgos es el impacto que un fuerte ingreso de divisas puede tener sobre el tipo de cambio y la competitividad de otros sectores.
«Como ocurrió en otros países, el boom exportador puede terminar apreciando el tipo de cambio y afectando a la industria, al comercio, al transporte y a las economías regionales», señaló.
«Por cada empleo que crea Vaca Muerta se pierden diez»
El economista presentó datos de un informe elaborado por el Grupo Atenas que reflejan el deterioro del mercado laboral.
«Hay un dato muy preocupante: por cada puesto de trabajo que genera Vaca Muerta, hoy se están perdiendo diez empleos en otros sectores de la economía», afirmó.
Según detalló, la comparación entre noviembre de 2023 y marzo de este año muestra fuertes caídas en actividades intensivas en empleo.
«La construcción, el comercio y el transporte están perdiendo puestos de trabajo. Tenemos un agujero muy importante en materia de empleo y eso es consecuencia de la dinámica macroeconómica actual», explicó.
La necesidad de un plan de desarrollo
Para Pollera, el próximo gobierno deberá diseñar una estrategia que permita canalizar los recursos provenientes del sector energético hacia el desarrollo productivo.
«El desafío es que esos dólares estén al servicio del desarrollo económico. Hoy no van al crédito para la industria ni existe una estrategia de desarrollo productivo», sostuvo.
También advirtió sobre la situación que atraviesan las economías regionales.
«Prácticamente todas las economías regionales están en una situación crítica desde hace más de un año y medio. Esa realidad no cambió», indicó.
En ese sentido, propuso orientar parte de los recursos hacia obras que aumenten la competitividad del aparato productivo.
«Esos dólares deberían financiar infraestructura productiva que permita dar un salto de competitividad a los sectores que hoy son los grandes derrotados de este régimen macroeconómico», afirmó.
Sectores con potencial
Durante la entrevista, Pollera sostuvo que la Argentina cuenta con amplias posibilidades de diversificar su estructura productiva más allá del sector energético.
«El país tiene enormes posibilidades para desarrollar su industria, la producción farmacéutica, la economía del conocimiento, el turismo y otros sectores estratégicos», expresó.
Sin embargo, advirtió que el actual atraso cambiario está provocando el efecto contrario.
«Hoy, por el tipo de cambio atrasado, esos sectores están despidiendo trabajadores. Ya hay más de 25.000 puestos de trabajo perdidos», aseguró.
«Hay que actualizar la estrategia productiva»
Consultado sobre los debates que se desarrollan dentro del Grupo Atenas, Pollera explicó que el espacio trabaja en la elaboración de una propuesta de desarrollo para un futuro gobierno.
«Somos un grupo interdisciplinario que está discutiendo un plan de desarrollo. El objetivo es identificar cuáles son los sectores productivos capaces de impulsar un crecimiento cuyos beneficios lleguen a la mayoría de la población», explicó.
Finalmente, consideró que el desafío no consiste en volver a esquemas industriales del pasado, sino en diseñar una estrategia adaptada al nuevo contexto internacional.
«Hay que actualizar la estrategia productiva. No se trata de repetir modelos de hace cincuenta años, sino de proteger el entramado productivo argentino y construir un nuevo camino de desarrollo acorde al mundo que viene», concluyó.





