Este jueves en conferencia de prensa, el presidente Alberto Fernández dio a conocer la propuesta final llevada a los acreedores de deuda para la renegociación de los compromisos externos, evento que contó con la presencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, del ministro de Economía Martín Guzmán, y de mandatarios provinciales y municipales, tanto oficialistas como opositores.
Según trascendió, los entretelones de la propuesta final expresada por el Gobierno argentino no tuvieron una agradable acogida por parte del grueso de los bonistas privados. Fueron varias las videoconferencias realizadas con los acreedores de la deuda argentina, quienes demostraron en todo momento que no tenían la más mínima predisposición a ceder absolutamente nada.
Ellos dejaron en claro que el panorama era hostil, y lo expresaron tanto en gestos como en las palabras que dirigieron hacia el ministro de Economía Martín Guzmán, quien –a pesar de todo- no perdió en ningún momento la calma ni los buenos modales.
El ministro les reiteró en más de una oportunidad que esta era la mejor oferta que puede hacer la Argentina en el marco económico actual. Uno de los temas urticantes para los acreedores de privados pasó por las declaraciones oficiales hechas semanas atrás por el Fondo Monetario Internacional cuando apoyó de manera directa a la posición argentina al asegurar que la deuda externa era “insostenible” en las actuales condiciones. Esa declaración les cayó a los bonistas virtualmente como una trompada al estómago. Ahora, los acreedores externos no solo desconocen al FMI, sino que aseguran que el Fondo cambió, y puede volver a cambiar más adelante, por tal motivo -para ellos- su palabra ya no es importante.
Y llegó una dura advertencia al equipo económico argentino por parte de los bonistas quienes deslizaron en forma amenazante: “Nosotros tenemos espaldas para negociar y esperar a otro gobierno más amigable, y que nos comprenda un poco más”.
La propuesta final argentina contempla una reducción de capital por US$ 3.600 millones, que equivale a una quita de 5,4% sobre el stock adeudado y una reducción del pago de intereses por US$ 37.900 millones, es decir una quita del 62%. Además prevé un nuevo período de gracia de 3 años, por lo que Argentina no comenzaría a pagar hasta 2023, y lo haría a un cupón promedio del 2,3%.
Desde el Gobierno argentino consideran que la oferta es buena, y que los títulos públicos que hoy cotizan en el mercado a solo 25% de su valor nominal, podrían retomar un camino alcista y ver mejorada su cotización, tras conocerse la propuesta final del equipo económico.






