El actor Víctor Laplace, con más de 90 películas y la misma cantidad de horas arriba de los escenarios, volvió a visitar el programa Mañana Sylvestre, donde compartió recuerdos, reflexiones y su mirada sobre la actualidad política y cultural del país. A los 81 años, con la lucidez y la pasión intactas, el intérprete repasó su trayectoria y lanzó una fuerte advertencia sobre el presente político argentino, en medio del ajuste y la motosierra aplicada por Milei desde su llegada al poder.
“Este ha sido un año tremendo, tremendo… Yo creo que nunca viví una cosa tan horrible como este año”, dijo el reconocido actor Víctor Laplace en su paso por los desayunos de Mañana Sylvestre en Radio 10. El artista,conmovido por la situación social que atraviesa el país, manifestó su preocupación por el rumbo del gobierno de Javier Milei y señaló que «nosotros no somos un país guerrero. Y, sin embargo, este quiere llegar a convertirlo. Es una cosa demencial lo que está pasando”.
Desde la emoción, recordó los momentos más intensos de su carrera, como cuando encarnó a Juan Domingo Perón en Puerta de Hierro. “Tuve que engordar 10 kilos. Lo llamé a Cormillot y le dije: ‘Después tenemos que bajar eso’”, bromeó. “Me permití todas las licencias ahí: whisky, chocolate…”.
El proyecto, confesó, le llevó siete años de trabajo: “Había que hacer esa película porque estaban los leales y los traidores”. También valoró el trabajo de Esther Goris en el papel de Eva Perón: “Fue extraordinario, realmente extraordinario”.Laplace no separa arte de política. Asegura que, incluso en los momentos más difíciles, el teatro ha sido un faro. “La movida teatral está fuerte. La calle Corrientes y los teatros independientes tienen una potencia enorme. Y la gente va. La gente es muy teatral”, señaló.
Aunque lamentó el impacto de la crisis económica sobre el sector —“Las entradas están en 15, 20 mil pesos, pero los shows grandes valen 50 o 100 lucas”—, destacó el apoyo del público: “El respaldo de la gente es muy importante también, pagando una entrada”.
Desde una memoria que no da respiro y una sensibilidad social intacta, Laplace cerró con una definición de compromiso: “Me levanto todos los días, hago yoga. Le pongo garra. Pero esto es delicadísimo”. Y dejó una frase que resume su temple: “Me pasé la vida laburando. Seguir laburando, no hay jubilación que valga”.