En una entrevista en Mañana Sylvestre por Radio 10, el doctor en Ciencias Aplicadas y de la Ingeniería de la UNSAM, Gabriel Sanca, destacó el significado histórico de la participación argentina en la misión Artemis II de la NASA, que marcará el regreso de la humanidad al entorno lunar después de más de medio siglo.
“Que Argentina pueda participar con un experimento científico-tecnológico en una misión de estas características es una enorme responsabilidad y un orgullo muy grande”, afirmó el Ingeniero Gabriel Sanca, integrante equipo científico de la Universidad de San Martín, en contexto del lanzamiento de la nave Artemis 2 con destino a la Luna, que constituye la la primera misión tripulada al satélite natural desde el año 1972. “Han pasado más de 50 años. Que hoy estemos nuevamente en este tipo de misiones y que Argentina tenga presencia es algo muy significativo”, subrayó.
En este contexto, el país participará con el microsatélite “Atenia”, desarrollado por universidades públicas y organismos estatales, en una iniciativa que combina ciencia, tecnología e innovación.
Atenia: un desarrollo compacto y de alta complejidad
El especialista explicó que el satélite argentino pertenece a la categoría de microsatélites, con dimensiones notablemente reducidas. “Tiene aproximadamente 20 por 20 centímetros de base y unos 30 centímetros de alto, es decir, un volumen comparable al de un microondas”, detalló.
A diferencia de los grandes satélites tradicionales —como los de observación terrestre de gran escala—, Atenia apunta a validar tecnologías en condiciones reales de operación espacial. “Es una demostración tecnológica en vuelo, que permite certificar desarrollos directamente en el espacio”, explicó.
Ciencia y validación tecnológica en una sola misión
El proyecto no solo cumple una función experimental, sino que también integra objetivos científicos. “Es una misión mixta: combina demostración tecnológica con experimentos científicos en órbita”, indicó Sanca.
Este tipo de iniciativas resulta clave para el desarrollo del sector espacial, ya que permite validar sistemas, sensores y componentes que luego pueden escalarse a proyectos de mayor envergadura.
Un lugar en la misión internacional
Atenia será uno de los cuatro microsatélites que formarán parte de la misión. Los otros tres corresponden a instituciones de Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita.
“Seremos el único representante latinoamericano en este grupo, lo cual le da aún más relevancia a nuestra participación”, remarcó.
Articulación pública y desarrollo nacional
Sanca también destacó el carácter colectivo del proyecto, que involucra a universidades públicas y organismos del sistema científico-tecnológico. Entre ellos mencionó a la Comisión Nacional de Energía Atómica y empresas estatales vinculadas al sector.
“Es un proyecto de gran alcance, que demuestra la capacidad que tienen las instituciones públicas argentinas para desarrollar tecnología de punta”, sostuvo.
Orgullo y proyección
Finalmente, el investigador valoró el impacto simbólico y estratégico de la misión. “Esto posiciona a la Argentina en un escenario internacional de alta exigencia tecnológica y abre nuevas oportunidades para el desarrollo espacial”, concluyó.
La participación en Artemis II no solo representa un hito científico, sino también una señal del potencial argentino en un campo clave para el futuro: la exploración y el desarrollo tecnológico en el espacio.






