El obispo de Quilmes habló en Radio 10 sobre la multitudinaria peregrinación del fin de semana y sostuvo que fue “una expresión de la fe” del pueblo. También se refirió a la salud mental, la falta de trabajo y la necesidad de recuperar una vocación de paz y justicia.
Tras la enorme movilización popular desarrollada este fin de semana durante la peregrinación a Luján, en Mañana Sylvestre, el obispo de Quilmes Carlos Tissera consideró que la participación de miles de personas, pese a la lluvia y a los pronósticos adversos, representó una fuerte demostración de fe popular.
En diálogo con Gustavo Sylvestre por Radio 10, Tissera contó que participó de las primeras peregrinaciones y que este año volvió a acompañar las actividades durante varias jornadas.
“Me llamó la atención, lo sabía, había de Neuquén, había La Pampa, de provincia de Buenos Aires, de Santa Fe, hasta de Córdoba”, relató.
Para el obispo, la presencia de peregrinos provenientes de distintos puntos del país confirma el carácter nacional de la movilización. “Y bueno, los números lo dicen, la cantidad de gente. Y esto es una expresión de fe”, afirmó.
“Nuestro pueblo tiene una fe profunda”
Tissera recordó las enseñanzas del sacerdote Rafael Tello, quien fue uno de los impulsores de la peregrinación y tuvo una fuerte influencia en distintos sectores de la Iglesia argentina.
Según explicó, Tello sostenía que la fe tiene tres movimientos: “Adherir fuertemente a Dios, entender lo que Dios enseña y el otro movimiento es dirigirse, tender hacia Dios”.
En ese sentido, destacó la particularidad de la religiosidad popular y sostuvo que no necesariamente está vinculada con una formación teológica profunda.
“Él decía: ‘Nuestro pueblo tiene esos el primero y el tercero. El segundo va entendiendo por la catequesis y las cosas. Tiene las cosas fundamentales, no es grandes teólogos, pero sí que tiene una fe profunda’”, recordó Tissera.
Para el obispo, esa característica volvió a quedar expresada en la movilización del fin de semana.
El Papa y la identidad católica
Durante la entrevista también se refirió a la expectativa por la visita del Papa y al recibimiento que genera su figura entre los fieles.
“La gente se siente, tiene su identidad católica y sabe que la voz del Papa expresa primero la fe”, sostuvo.
Tissera destacó además la homilía del arzobispo de Buenos Aires y el mensaje vinculado con la Virgen y con el lema de la peregrinación: “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”.
En esa línea, señaló que el concepto del abrazo puede trasladarse también al plano social y convertirse en una forma de reconstruir vínculos en una sociedad atravesada por conflictos.
“El abrazo es un puente”
El obispo vinculó la experiencia de la peregrinación con la necesidad de recuperar espacios de encuentro y solidaridad en la sociedad.
“Es un consuelo, es un abrazo que todos necesitamos”, afirmó.
Tissera recordó además la Semana de Pastoral Social realizada en Córdoba, cuya temática estuvo centrada en los “puentes hacia el bien común”.
“Tenemos que el abrazo es un puente entre los que a veces están solitarios, y sin fijarnos quién es, de dónde viene, simplemente sentirnos hermanos”, expresó.
Según el obispo, esos gestos adquieren especial relevancia en un contexto social complejo.
“Esas cosas que son muy sencillas, pero expresan, es cierto, que todos tenemos un alma. No somos solamente un número, no solamente es cuestión de lo material, hay algo más desde lo que hay que construir”, sostuvo.
La preocupación por la salud mental y los jóvenes
Tissera también manifestó su preocupación por el deterioro de la salud mental, especialmente entre los jóvenes.
“Los jóvenes, que es algo que nos asusta mucho, porque es una persona grande, desgastada, que tenga algún disloque, bueno, pero que los jóvenes ya no tengan sentido para vivir, es muy triste”, afirmó.
En ese contexto, planteó que la sociedad debe mantener la mirada sobre quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y acompañarlos en sus dificultades cotidianas.
“Esto yo creo que también hace a que tengamos los ojos puestos en los que sufren”, señaló.
El obispo vinculó esa problemática con otras preocupaciones sociales, entre ellas el trabajo y las condiciones de vida.
“En la lucha de todos los días, como el tema del trabajo, que es una gran preocupación”, sostuvo.
“El pueblo tiene una vocación de paz”
Sobre el final de la entrevista, Tissera destacó que una movilización multitudinaria como la del fin de semana se desarrolló sin grandes incidentes.
“Tanta gente en la calle, no ha habido ningún problema”, señaló, aunque aclaró que existieron “los lógicos” inconvenientes propios de una concentración de esa magnitud.
Para el obispo, el desarrollo de la jornada constituye una señal sobre el comportamiento de los participantes y sobre el clima social que, según su mirada, debería promoverse.
“Eso hace ver que el pueblo tiene una vocación de paz. Impresionante, con también de justicia”, afirmó.








