El director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), Isaac Rudnik, aseguró que el deterioro del poder adquisitivo y el creciente endeudamiento de los hogares están empujando a miles de familias argentinas a reducir su alimentación. En diálogo con Gustavo Sylvestre en Radio 10, el consultor sostuvo que los indicadores oficiales de pobreza «ocultan» una parte central de la realidad económica.
El consultor Isaac Rudnik cuestionó la interpretación que realiza el Gobierno sobre la evolución de la pobreza y afirmó que existe «una visibilización tramposa de algunos datos».
«Cuando se valoriza la canasta básica y se la confronta con los ingresos de las familias, hay un aspecto cierto y otro que se oculta. Lo que se oculta es el problema del endeudamiento», señaló.
El especialista explicó que muchas familias logran reunir ingresos cercanos al costo de la canasta básica, pero una parte importante de esos recursos debe destinarse al pago de créditos y deudas acumuladas.
«Una familia puede tener un ingreso de un millón y medio o dos millones de pesos, pero cuando empieza el mes ya sabe que tiene que destinar por lo menos un 20% de ese ingreso a pagar deudas. Entonces ya no le alcanza para afrontar todos los gastos cotidianos.»
«La variable de ajuste son los alimentos»
Rudnik sostuvo que, frente a gastos fijos como servicios públicos, transporte o alquiler, la alimentación termina siendo el único rubro donde las familias pueden reducir el gasto.
«No podés ajustar las tarifas porque te cortan la luz, no podés dejar de viajar si necesitás trabajar. La variable de ajuste hoy son los alimentos.»
En ese sentido, describió un escenario de creciente inseguridad alimentaria.
«Significa reducir porciones de comida o directamente saltear comidas.»
Según explicó, muchas familias modifican la distribución de los alimentos dentro del hogar para priorizar a los niños.
«Mantienen las porciones para los chicos y los adultos terminan cenando un mate cocido con un pedazo de pan, o directamente se van a dormir sin comer.»
Estrés económico en ocho de cada diez hogares
El titular del ISEPCI afirmó que el fenómeno alcanza a una amplia mayoría de la población.
«El 80% de las familias están en una situación de estrés económico. A principio de mes ya saben que la plata no les va a alcanzar para cubrir todos los gastos.»
Además, señaló que la situación impacta especialmente sobre la nutrición infantil.
«Más de la mitad de los niños y adolescentes atraviesan situaciones de malnutrición por el corrimiento de la dieta hacia alimentos más baratos y menos nutritivos.»
Tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza
Rudnik también remarcó que la precarización alcanza incluso a trabajadores registrados.
«Hoy tener un trabajo en blanco no significa dejar de ser pobre. Tampoco garantiza que una familia no esté en una situación de inseguridad alimentaria.»
Según explicó, las encuestas del instituto muestran que entre quienes enfrentan dificultades para alimentarse también hay una proporción importante de trabajadores con empleo formal.
Finalmente, el consultor insistió en que el endeudamiento de los hogares es un factor determinante para comprender la situación social actual y advirtió que los indicadores tradicionales de pobreza no reflejan completamente las dificultades que enfrentan las familias argentinas para llegar a fin de mes.








