El brigadista Hernán Mondino, trabajador del Parque Nacional Los Alerces, describió un panorama crítico frente al incendio forestal que afecta a la región cordillerana de Chubut, al que calificó como “histórico”, y advirtió que los recortes presupuestarios y salariales están debilitando seriamente la capacidad de respuesta del sistema de manejo del fuego.
“Es un incendio grande, yo creo que va a tener características históricas”, señaló el brigadista Hernán Mondino en charla con Ladaga en Mañana Sylvestre. Según explicó, el foco ígneo lleva más de un mes activo y su control total dependerá, en gran medida, de un factor externo: “El extinguido final va a estar cuando lleguen las lluvias”.
El brigadista detalló que, en esta etapa, las tareas prioritarias están centradas en la protección de la población y la infraestructura crítica del parque. “La principal tarea hoy es defender las viviendas, las poblaciones y la infraestructura de Parques Nacionales”, indicó, aunque aclaró que la situación es “muy dinámica” y que el fuego “sigue avanzando”.
Mondino remarcó que el escenario se ve agravado por las condiciones climáticas. “La temporada pasada hubo un déficit hídrico bastante importante y todo eso complejiza la situación”, explicó, y subrayó el impacto ambiental y emocional del desastre: “Para los que vivimos acá es un bajón, es algo muy feo”.
A la magnitud del incendio se suma, según denunció, un profundo ajuste en el sector. Desde su rol como delegado de ATE, Mondino recordó un comunicado reciente titulado “Con el fuego en el cuello”, en el que advertían sobre la fragilidad del sistema. “Por más que traigan el avión más grande, el que termina apagando el incendio es un brigadista, un compañero o compañera que agarra la pala, sube a la montaña y apaga el foco”, enfatizó.
En ese marco, cuestionó la falta de reconocimiento y las condiciones laborales. “Es una tarea enorme que no tiene ningún tipo de reconocimiento”, sostuvo, y reveló que varios trabajadores dejaron el servicio: “Tengo cuatro o cinco compañeros que renunciaron básicamente por el salario”.
Mondino precisó que ningún brigadista nacional pertenece a la planta permanente del Estado y detalló los ingresos actuales: “Un salario inicial en Patagonia ronda los 850.000 pesos, y en otras zonas, sin adicional por zona, está cerca de los 600.000 pesos”. A esto se suma la ausencia de reconocimiento por riesgo y un régimen jubilatorio que fija el retiro a los 65 años. “Es un trabajo que te desgasta el cuerpo muy rápido”, advirtió.
El ajuste también impacta en la prevención y en la cantidad de personal disponible. “El sistema que tenemos es frágil porque falta gente”, afirmó. Como ejemplo, explicó que en Los Alerces se solicitaron refuerzos que nunca se completaron: “Se pidieron 12 brigadistas y entraron seis; el año pasado se pidieron 15, entraron seis y habían renunciado cuatro. Es una sumatoria cero”.
Si bien reconoció que, por la escala del incendio, ningún país tiene capacidad de respuesta inmediata para un evento de esta magnitud, insistió en que la debilidad estructural agrava el problema. “Es difícil proyectar así, porque no tenés la capacidad de respuesta en el momento adecuado”, señaló, y anticipó que será necesaria ayuda de distintos puntos del país e incluso del exterior.
Sobre el cierre, Mondino reclamó una respuesta urgente de las autoridades: “Necesitamos recomponer el salario: por un bono, apertura de paritarias, busquen la vuelta que quieran, pero no se puede más”. Y concluyó con una definición que resume el conflicto: “El fuego lo termina apagando el brigadista; lo que hay que atender son las condiciones en las que se está trabajando”.




