El médico sanitarista cordobés advirtió en diálogo con Mañana Sylvestre, por Radio 10, sobre un fuerte deterioro de los indicadores sanitarios durante 2024 y anticipó que los datos de 2025 podrían ser “escandalosos” si no se revierten las políticas actuales.
“En 2024 murieron 21.276 personas más mayores de 65 años que en 2023. Es una tasa del 9,5%”, indicó en Mañana Sylvestre el médico sanitarista Oscar Atienza y explicó que esa cifra surge del Anuario de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud.
“Nosotros ya sospechábamos que esto iba a pasar, porque es algo lógico”, afirmó. Y detalló: “Si una persona que está en tratamiento por hipertensión deja de tomar los medicamentos, los toma cada 24 horas en lugar de cada 12, o parte el comprimido, puede tener un infarto, un ACV o una complicación grave que puede terminar en la muerte”.
Para el sanitarista, existe una relación directa entre el exceso de mortalidad y las medidas de ajuste que impactaron en la cobertura de medicamentos: “Quitarle los remedios a los jubilados no fue inocuo”.
Exceso de mortalidad y retrocesos históricos
El médico precisó que el incremento no se limita a los adultos mayores. “Hay una tasa de exceso de muerte general del 7%, pero entre las personas de más de 65 años es del 9,5%”, señaló.
Además, advirtió sobre otros retrocesos:
- “Aumentó la mortalidad infantil después de 24 años de descenso”.
- “La mortalidad materna subió 37%; hacía 14 años que no aumentaba”.
- “Se están muriendo mamás embarazadas, niños y ancianos”.
Atienza consideró que 2025 podría mostrar cifras aún peores: “El gran impacto va a estar en los datos de 2025, porque este año ha sido uno de los peores en materia sanitaria”.
Entre los factores de riesgo mencionó el debilitamiento de programas específicos como el de cardiopatías congénitas —que, según indicó, salva al 95% de los 7.000 niños que nacen anualmente con esa condición— y la caída en las tasas de vacunación, que ubicó “por debajo del 30%”.
Vacunas, enfermedades y brotes
El profesional describió un escenario de reaparición y expansión de enfermedades prevenibles. “No es gratis la motosierra ni las campañas contra las vacunas”, sostuvo.
Entre los cuadros en aumento mencionó:
- Sífilis: “Tenemos más de 50.000 casos activos y estimo que 150.000 personas más no saben que la tienen”.
- Tuberculosis.
- Sarampión: “Ya no somos país libre de sarampión; hacía 24 años que no teníamos brotes”.
- Tos convulsa: “Diez chicos fallecidos; eso no pasaba hacía más de 20 años”.
- Paperas, hepatitis A, B y C.
- Fiebre hemorrágica argentina y hantavirus.
“La única enfermedad que está faltando es la poliomielitis. El resto están todas en brote o en aumento”, afirmó con contundencia.
Salud mental y suicidios
Atienza también puso el foco en el impacto psicosocial. “En el grupo de 35 años el aumento de la mortalidad ronda el 10% y cuando uno analiza los datos, los suicidios están haciendo estragos”, explicó.
Y agregó: “Nunca había pasado que tuviéramos tantos casos de suicidio en gente joven como ahora”.
Denuncias sobre la publicación de datos
El médico sostuvo que los informes oficiales tuvieron demoras significativas en su difusión y cuestionó la transparencia en el manejo de la información sanitaria. “Cuando empecé a publicar los datos de estadísticas vitales, a los dos días descolgaron los informes de la página”, afirmó.
En ese contexto, subrayó que las cifras surgen del propio Ministerio de Salud: “No es que yo esté contando fallecidos; es el anuario oficial. Incluso figura el Presidente como responsable institucional del informe”.
Para Atienza, la disponibilidad oportuna de los datos es clave para que las provincias puedan adoptar medidas correctivas: “Sin información en tiempo y forma no se pueden tomar decisiones sanitarias adecuadas”.
“Lo que está pasando en la salud es inédito”
Sobre el cierre de la entrevista, el sanitarista fue categórico: “Lo que está pasando en la salud argentina es inédito”.
Y concluyó con una advertencia: “Estamos retrocediendo décadas en indicadores que habían sido políticas de Estado sostenidas durante años. Si no se corrige el rumbo, el impacto sanitario va a ser cada vez más profundo”.



