Cecilia Bradley es profesora jubilada y referente de un grupo de jubilados de Villa Las Rosas, Córdoba, y explicó en el aire de Mañana Sylvestre la idea que surgió desde su agrupación tras varias semanas de encuentros en la plaza central del pueblo: “Dijimos, bueno, ¿qué podemos hacer más allá de lo que pasa en Buenos Aires? ¿Qué es lo que nos está pasando a los jubilados acá en el pueblo?”.
La primera estrategia fue llevar la propuesta al Concejo Deliberante, pero encontraron escasa voluntad política. “Nos dijeron que sí, que era real, pero que les parecía difícil, porque los comercios también están en crisis”, relató Bradley. A pesar de haber presentado un proyecto formal de ordenanza, con beneficios fiscales para los comercios adheridos, la falta de avances los llevó a actuar directamente.
“Hagamos algo nosotros”, fue la decisión. Así comenzaron a recorrer negocio por negocio. La respuesta de los comerciantes fue inesperadamente positiva. “Cuando planteamos si podían hacerlo, dijeron ‘sí, por supuesto, cómo no vamos a dar una mano’”, contó con entusiasmo. Panaderías, carnicerías, verdulerías, tiendas de ropa y hasta talleres mecánicos ya se sumaron, y algunos ofrecen hasta un 15% de descuento.
“La respuesta es asombrosa”, agregó, y destacó que el objetivo es doble: alivianar el bolsillo de los jubilados y fortalecer la solidaridad comunitaria en un pueblo donde no existen grandes cadenas comerciales.
El proyecto Bienestar Serrano Más Sesenta no solo implica descuentos, sino también visibilización de derechos ya existentes pero poco conocidos, como beneficios fiscales para quienes cobran la mínima y son propietarios. “Esos derechos están, pero metidos en un cajón”, apuntó Bradley.
La experiencia de Villa de las Rosas representa un modelo replicable en todo el país, especialmente en contextos donde el abandono estatal obliga a la ciudadanía a generar sus propias soluciones. “Esto es desde abajo hacia arriba”, valoró Sylvestre al cerrar la entrevista. “Hay que inundar de esta iniciativa, imponerla y concretarla”.
Bradley, por su parte, resumió el espíritu del movimiento con una frase que se vuelve consigna: “La salida siempre es colectiva”.