En diálogo con Mañana Sylvestre, el médico veterinario y coordinador del grupo de fisiología animal del INTA Castelar Guillermo Guerra explicó los alcances de la investigación desarrollada para generar energía alternativa mediante la compresión de gases de efecto invernadero que generan los bovinos, y su utilidad como fuente calórica. «Uno de los usos fue hacer andar a un auto a GNC», comentó el investigador.
“El sistema digestivo de una vaca grande de 600 kilos, tiene un preestómago que tiene una capacidad de unos 150 litros. Allí se fermenta la comida, el pasto sobre todo, y lo que nosotros hicimos fue tomar al bovino como si fue un biodigestor. Lo que hacemos es hacerle un pequeño agujerito, un piercing en el estómago para poder colectar el gas, y a partir de allí lo purificamos, descartamos el dióxido de carbono, y nos quedamos con un metano concentrado alto, donde arrancamos al 25% y lo llevamos al 95%. Eso nos permite tener un gas de la misma calidad de la red natural, y nos faltaba comprimirlo y tomamos contacto con gente que está en el tema de la compresión, y una vez que lo teníamos comprimido lo usamos con distintos usos, y uno fue hacer andar un auto a GNC”, explicó el médico veterinario Guillermo Guerra, coordinador del grupo de Fisiología Animal del INTA Castelar, sobre este nuevo desarrollo.
“Nosotros venimos trabajando en el tema de los gases de efecto invernadero desde el año 1996, es un tema serio a nivel internacional y a nivel comercial porque se vislumbra en el futuro que va a ver restricciones de orden comercial a emisiones que producen los productos de origen animal sobre de origen bovino”, indicó.
Si bien el rendimiento que se obtiene no es muy alto, el veterinario aclaró que puede ser un mecanismo de energía alternativa, sobre todo para aquellos lugares donde la energía convencional no llega.
“El gas de red natural tiene más de 1.000 kilocalorías por metro cúbico, y en este caso nosotros llegamos a la misma concentración. El bovino produce en 1.300 litros de gas por día, pero de esos sólo unos 300 litros son metano. Y el gas podría ser utilizado como energía calórica y para abastecer mecheros”, precisó Guerra.
“Este proyecto tiene 3 objetivos que miran al 2050, y porque para esa fecha va a hacer falta comida, porque está creciendo el número de gente que vive, y cada vez va a hacer falta más comida. El segundo punto son los combustibles fósiles que están cada vez más en decadencia, y finalmente el precio tendrá una relación diferente a la de ahora. Y la otra realidad, es que el bovino es un importante emisor de gases de efecto invernadero como es el metano. La idea es reducir emisiones, producir alimentos, y producir energía”, destacó el investigador.
Audio completo de la entrevista
Martes 15 de octubre de 2013



