El exministro de Salud de la Nación advirtió sobre la crisis del sistema sanitario, cuestionó el desmantelamiento del programa Remediar y alertó que el 56% de las camas de internación del país está en riesgo por la situación económica de clínicas y sanatorios. También denunció un aumento de la demanda en los hospitales públicos por la pérdida de cobertura médica.
El diputado nacional y exministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán, advirtió sobre el deterioro del sistema sanitario argentino y cuestionó las políticas del Gobierno nacional, al considerar que están llevando al sector a una situación crítica. En diálogo con Gustavo Sylvestre en Mañana Sylvestre, por Radio 10, puso el foco en la interrupción del programa Remediar, la crisis de los prestadores privados y la creciente presión sobre los hospitales públicos.
“Como corolario de una serie de medidas que está llevando al sistema sanitario argentino a un colapso jamás visto”, sostuvo Gollan al referirse a la situación del programa de provisión de medicamentos esenciales.
El exministro defendió el funcionamiento de Remediar, al que definió como un programa “sanitariamente muy bueno en términos de eficacia sanitaria”, además de económicamente sustentable por los resultados que obtenía.
La advertencia por el cierre de clínicas y sanatorios
Uno de los puntos más preocupantes de la entrevista fue la situación financiera de los prestadores privados. Gollan señaló que unas 4.500 clínicas y sanatorios del país atraviesan dificultades económicas y advirtió que el 56% de las camas de internación se encuentra en riesgo.
Según relató, las entidades del sector solicitaron una nueva audiencia con el Ministerio de Salud, pero recibieron como respuesta que se trataba de un problema que debía resolver el propio mercado.
“Quebrará el que es ineficiente y será reemplazado por uno que es eficiente”, resumió Gollan al cuestionar la postura que atribuyó al Gobierno nacional.
Como ejemplo de la gravedad del panorama, mencionó la situación de Córdoba y lanzó una fuerte advertencia: “De las 260 clínicas y sanatorios que hay en la provincia de Córdoba es probable que queden 65 en pie”, en referencia a las proyecciones que, según indicó, plantean las cámaras del sector.
Para el exministro, una reducción de esa magnitud de la capacidad de atención tendría consecuencias directas sobre el acceso a la salud y la disponibilidad de camas para internación.
Remediar: el costo de abandonar la prevención
Gollan cuestionó la interrupción del programa Remediar y explicó que la provisión de medicamentos en los centros de atención primaria permite resolver problemas de salud antes de que se agraven y requieran internaciones costosas.
Para ilustrar su argumento, describió el caso de una persona mayor que atraviesa una infección respiratoria y puede desarrollar complicaciones bacterianas.
“Vale 15.000 pesos un antibiótico comprado por el Remediar”, señaló. En cambio, explicó que una complicación que requiera internación en terapia intensiva puede representar un gasto de entre 1,5 y 2 millones de pesos.
“Perdemos en muertes evitables, que es lo más importante, pero perdemos enormes cantidades de recursos malgastados por no ahorrar en prevención”, afirmó.
De esta manera, el exministro sostuvo que reducir la inversión en atención primaria no solo implica un riesgo sanitario, sino que también puede incrementar los costos del sistema por la necesidad de atender cuadros más complejos.
Más pacientes en los hospitales públicos
Otro de los ejes de la entrevista fue el aumento de la demanda en los hospitales públicos. Gollan afirmó que la pérdida de cobertura médica y las dificultades para afrontar copagos están empujando a más personas hacia el sistema estatal.
“Todo lo que deja de atender PAMI, todo lo que no puede pagar la gente de copago, aunque tenga obra social o aunque tenga prepaga, va al hospital público”, describió.
Además, sostuvo que alrededor de un millón de personas perdieron la cobertura de una prepaga o una obra social y comenzaron a recurrir a los hospitales públicos.
Según indicó, esa situación se traduce en un incremento promedio superior al 35% en la demanda de los hospitales públicos.
En ese contexto, advirtió sobre las dificultades de las provincias para ampliar su capacidad de atención al ritmo que exige la demanda. Como ejemplo, mencionó que la provincia de Buenos Aires no puede construir decenas de hospitales nuevos en apenas dos años para compensar el deterioro de otras coberturas.
La responsabilidad del Gobierno nacional
Gollan rechazó el argumento de que la salud sea una responsabilidad exclusiva de las provincias y los municipios. “Es mentira que la Nación no tiene responsabilidades en la salud, al contrario, es el último garante”, afirmó.
Para respaldar su posición, recordó que durante su gestión como ministro nacional recibió casos judiciales vinculados con tratamientos que las empresas de medicina prepaga no habían pagado y en los que, según explicó, se ordenaba a la Nación cubrir inicialmente la prestación y luego reclamar el dinero a la empresa.
El exfuncionario también cuestionó el impacto de la caída de la actividad económica sobre los recursos provinciales. Según señaló, la menor recaudación y las restricciones presupuestarias dificultan que las administraciones locales puedan compensar la retirada de programas y prestaciones nacionales.
En el caso bonaerense, destacó medidas impulsadas por la Provincia para intentar paliar la situación, como la compra de medicamentos oncológicos, el refuerzo de la atención y la provisión de remedios a través de programas propios.
Sin embargo, advirtió que esas herramientas no alcanzan para sustituir por completo las prestaciones que dejan de financiarse desde el ámbito nacional.
“Los intendentes ya no dan más”
Sobre el cierre de la entrevista, Gollan extendió su diagnóstico a los municipios, que también deben responder a las necesidades de vecinos que solicitan medicamentos y asistencia sanitaria.
“Los intendentes ya no dan más porque la gente va y pide lo que necesita”, afirmó.
El exministro sostuvo que la demanda incluye tanto medicamentos de alto costo como remedios de uso habitual, en un escenario en el que las administraciones locales deben afrontar mayores necesidades con presupuestos limitados.








