El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Carne de Concepción del Uruguay, Sergio Vereda, denunció en diálogo con Gustavo Sylvestre por Radio 10 el cierre intempestivo de la planta avícola de la empresa Granja Tres Arroyos que deja a “mil familias” en una situación crítica y acusó al Gobierno nacional de ir “en contra de la industria nacional y de los derechos de los trabajadores”.
“En este momento la ciudad está viviendo un tema dramático”, afirmó el gremialista del Sindicato de la Carne de Concepción del Uruguay en Entre Ríos, Servio Vereda al describir el escenario que encontraron los empleados al llegar a la planta. “Nos encontramos con una puerta cerrada, donde mil trabajadores en distintos turnos no pudieron ingresar a trabajar”, relató.
Según explicó el dirigente gremial, la empresa no dio ninguna explicación formal sobre la situación y sólo dejó “un cartelito que decía cerrado por tiempo indeterminado”. Además, sostuvo que hasta el momento “no hay ninguna comunicación de la empresa hacia los trabajadores ni hacia los gremios”.
El sindicalista remarcó que los empleados ya venían realizando concesiones para sostener la actividad. “Cedimos para cobrar en cuotas, aceptamos descuentos en las jornadas como una forma de colaboración, y la empresa desapareció”, cuestionó.
Durante la entrevista, Vereda vinculó la crisis del sector con las políticas económicas del Gobierno nacional y con la apertura de importaciones. “Hay cuidado cero de la producción nacional. Traen pollo brasileño y eso destruye nuestra industria”, señaló. En ese sentido, advirtió que “los empresarios pueden terminar comprando pollo brasilero para exportar y así no perder nada”.
También recordó las dificultades comerciales generadas por el conflicto diplomático con China. “Los mismos empresarios nos dijeron que el gobierno chino tomó decisiones después de las declaraciones del Presidente, y siempre esas decisiones las paga el trabajador”, sostuvo.
Vereda fue especialmente crítico con el discurso oficial hacia las organizaciones sindicales. “Este gobierno ha denigrado a los sindicatos y a los dirigentes de todas las instituciones. Parece que ser dirigente sindical o político es mala palabra”, afirmó. Y agregó: “Han destruido y descreído todo lo que tiene que ver con la representación colectiva”.
El dirigente aseguró que desde hace más de un año advertían sobre la gravedad de la situación, aunque muchas veces no eran escuchados. “Venimos hablando hace un año de este problema y parecía que no decíamos la verdad. Bueno, hoy está la verdad”, expresó.
Sobre el estado actual de los trabajadores, Vereda indicó que existe una total incertidumbre jurídica y laboral. “No están suspendidos ni despedidos. Lo único que sabemos es que fuimos a trabajar y había un cartel diciendo que estaba cerrado”, explicó.
Además, reveló que los empleados no cobran desde mediados de abril. “La última vez que cobramos fue la primera quincena de abril. Hace casi un mes y medio que no cobran”, denunció.
El dirigente también describió el deterioro de toda la cadena productiva avícola. “Esta gente dejó de darle de comer a los pollos, sacrificaron pollitos bebés y no les pagan a los trabajadores que faenan. La cadena avícola está totalmente rota”, afirmó.
Frente a la desesperación social, Vereda anticipó movilizaciones espontáneas en la ciudad entrerriana. “Hoy hay gente que se autoconvoca para salir a marchar y ya nosotros no podemos contener la indignación”, señaló. Sin embargo, aclaró que desde el gremio intentan organizar las protestas “para evitar que después persigan o repriman a los compañeros”.
Finalmente, el sindicalista reclamó que la empresa se presente ante las autoridades laborales y dé explicaciones sobre el futuro de la planta. “Esperamos que en la audiencia la empresa dé la cara y diga qué va a pasar con los trabajadores”, concluyó.









