El avance de las aplicaciones de transporte volvió a quedar en el centro del debate tras el apagón impulsado por choferes de Uber en Rosario, una medida que expone la fuerte caída de los ingresos, el aumento de los costos y la ausencia de un marco laboral claro. La protesta contó incluso con el respaldo del Sindicato de Peones de Taxi, que advirtió sobre un deterioro general del sistema de transporte.
En diálogo con Mañana Sylvestre, Mirta Ferrera, chofer de Uber en Rosario, explicó que la medida busca “visibilizar un problema que se hace cada vez más complejo”.
“Los costos son muy bajos últimamente y cada vez hay menos margen de ganancia. Somos muchos los que trabajamos en esto, pero con perfiles muy distintos, y eso dificulta unificar criterios”, señaló.
Ferrera remarcó que el fenómeno de las aplicaciones se da en un contexto social crítico: “Esto es un problema socioeconómico muy profundo. Te encontrás con profesionales de todo tipo trabajando en Uber: médicos, contadores, radiólogos. Eso te obliga a pensar, porque es una señal de alarma social”.
Sobre los ingresos concretos, la chofer fue contundente: “Una persona que trabaja 12 horas hoy puede sacar en promedio 110 mil pesos, pero de ahí tenés que descontar combustible, que puede ser entre 30 y 40 mil pesos, más mantenimiento, cubiertas y seguro”.
Además, cuestionó los valores que se pagan por viaje y la comisión de la plataforma: “Hay viajes de 7 kilómetros por 1.900 pesos. El kilómetro muchas veces no supera los 300 o 400 pesos. Y la aplicación se queda entre un 35 y un 45% de comisión. Hacés un viaje de 18 mil pesos y terminás cobrando 11”.
Según explicó, el apagón fue apenas un primer paso: “Esto es un inicio. No hay expectativas, hay iniciativa. Estamos frente a un desconocido, a un fantasma, y necesitamos una estrategia inteligente, seria y respetuosa para mejorar las condiciones”.
Tras la charla con Ferrera, tomó la palabra Horacio Gianotti, secretario general del Sindicato de Peones de Taxi de Rosario, quien expresó su solidaridad con los choferes de aplicaciones.
“Coincido plenamente con lo que están padeciendo. Son trabajadores como nosotros. Estas aplicaciones son un flagelo que se viene arrastrando desde la época de Macri, cuando desembarcó esta multinacional extranjera en la Argentina”.
Gianotti advirtió que los choferes de apps “no tienen a quién reclamarle”:
“Es una aplicación que opera desde otro país, con otra mirada sobre las leyes laborales y la economía. La gente está absolutamente desamparada”.
El dirigente gremial sostuvo que el impacto no se limita a taxis y remises, sino que afecta a todo el sistema:
“Esto vino para destruir el servicio público de transporte. Pierden los remiseros, pierden los taxis, pierde el transporte colectivo y también pierden los choferes de las aplicaciones”.
Como ejemplo, explicó la distorsión que se genera con las tarifas:
“Hoy un trabajador paga 1.580 pesos el boleto urbano. Si el colectivo no pasa, se juntan dos o tres vecinos y por 1.500 pesos un Uber los lleva al centro en diez minutos. Es un aquelarre del transporte”.
Finalmente, Gianotti alertó sobre la caída del trabajo en el sector taxi:
“De las 4.000 unidades que trabajaban en doble turno, hoy quedan unas 3.000 y en un solo turno. Perdimos choferes nocturnos, lo mismo que pasó en Capital. Esto empezó en CABA y se replica en todo el país”.
La conclusión, compartida por ambos entrevistados, deja un interrogante abierto: en un sistema donde pierden los choferes de apps, los taxis, los remises y el transporte público, el único que no pierde es la aplicación.




