El presidente de Francia Emmanuel Macron archivó los aumentos a las naftas y se espera un mensaje suyo para hoy, anunciando medidas no solamente contrarrestar sino para satisfacer las demandas de los chalecos amarillos que lo colocan en su peor momento al frente de la presidencia. En diálogo con Mañana Sylvestre, Hugo Urrestarazu comentó que “vivo en Rebel, a 40 km de Toulouse; acá todos los pueblos tienen una rotonda que los comunica con los caminos más grandes, y ahí es donde se junta la gente. Ahora se están preparando para pasar Navidad y Año Nuevo en la rotonda. El movimiento de chalecos amarillos en realidad vino desde la Francia profunda: es un movimiento que partió de la periferia y después llegó a las ciudades, porque la gente que va a los campos Elíseos en París, es toda gente que viene de las provincias, la mayor parte, que se desplaza nada más que para ir a esa manifestación. Y localmente hay mucha más gente activa que no puede ir a manifestar a París, con lo cual el volumen de gente que está participando es mucho más grande que lo que se puede ver en las manifestaciones”.
Sectores medios sin militancia previa
“Se puede decir que en el movimiento hay una gran parte de sectores medios que están manifestándose por primera vez –detalló Urrestarazu-, porque la mayor parte de la gente que participa no militó nunca en un partido político. Es decir están haciendo sus primeras experiencias de salir al ágora pública para manifestar su indignación, y ese es el tono fundamental. Ahora a eso se suma gente que ha tenido una larga trayectoria militante, pero esa gente no es la principal ni le da el tono al movimiento. Incluso la gente en el movimiento mismo no quiere que vengan partidos u organizaciones a tratar de liderarlos…”.
“No hay un liderazgo asumido en el movimiento –continuó Urrestarazu-, aunque sí hay personas que se destacan como individuos, porque son más activos o tienen más capacidad de explicar a la prensa lo que sucede. Pero son ciudadanos y no quieren que el movimiento adquiera una connotación política específica. Aquí dicen `no queremos hacer política, sin darse cuenta que la están haciendo. Esa característica difusa en términos de certidumbres ideológicas hace que muchas de las proposiciones que surgen aparecen en un primer momento como idealistas, utopistas, pero como es gente que está aferrada a una realidad concreta que los toca y no les permite llegar a fin de mes con lo que ganan, inmediatamente aterrizan…; y las reivindicaciones que inicialmente fueron por el impuesto a la gasolina ya quedaron atrás, y el hecho de que el gobierno anulara ese impuesto no cambió la determinación de la gente, que se da cuenta que hay muchas otras cosas –por ejemplo están pidiendo que se reintroduzca el impuesto a las fortunas, que se restituya el carácter inicial de solidaridad que tenía ese impuesto-“.
Ciudadanía a favor
“Según las encuestas entre un 70 a 80% de la ciudadanía está apoyando el movimiento. Lo cual es muy impresionante –indicó Urrestarazu en comunicación con Radio 10-. Ahora es cierto que como ha habido violencias en las manifestaciones, sobre todo en París, y que el gobierno ha utilizado eso para deslegitimizar el movimiento, hay alguna gente que está reclamando ahora, sobre todo comerciantes, cuyas tiendas están siendo vandalizadas por jóvenes o grupos que se introducen y no tienen nada que ver con la gente en general. El gobierno ha estado azuzando a la opinión pública para oponerse… Pero localmente, en una rotonda, yo veo que cuando se ponen piquetes que bloquean el tránsito pero dejan pasar, solo para que se detenga el coche y abra la ventanilla, conversar y explicarle, la gente en general llega con una buena actitud hacia los chalecos amarillos”.
Lunes 10 de diciembre de 2018






