En un contexto de creciente crisis económica y social, miles de fieles se congregaron este 7 de agosto en el santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, para pedir y agradecer al patrono del pan y del trabajo. La tradicional peregrinación estuvo marcada por el lema «Con San Cayetano, todos somos hermanos», en un mensaje de unidad y compromiso comunitario.
El párroco del santuario, padre Lucas Arguimbau, destacó la masiva participación y el clima de recogimiento y solidaridad. “Ya celebrando al patrono del pan y el trabajo, que es una fiesta hermosa, con la gente recorriendo el santuario. Estamos realmente muy contentos de poder recibirlos”, expresó en diálogo con Radio 10.
El sacerdote explicó que este año el mensaje central apunta a recuperar valores fundamentales del tejido social: “Le pedimos a nuestro santo que nos regale eso, poder descubrir esto que está en nuestras raíces más profundas: la gauchada, el hoy por ti, mañana por mí, el ponernos en los zapatos del otro”, y evocó al Papa Francisco al afirmar que “estamos en la misma barca”.
Durante la entrevista, Arguimbau no esquivó el análisis del presente: “Uno ve acá en el santuario, de alguna manera, cierta llaga de lo que se ve en la vida comunitaria de nuestra sociedad: gente en situación de calle, muchos con enfermedades psiquiátricas, abuelos, niños que se acercan al comedor”, describió.
En ese sentido, advirtió sobre el aumento sostenido de la demanda de asistencia social: “Sí, hay un aumento, no solo en el comedor. Hace un tiempo empezamos con un espacio también para la infancia con discapacidad. Más de 100 familias se han acercado, poniéndoles profesionales y todo lo que sea necesario para ayudarlos a mantenerse en pie”.
Pese a la adversidad, el sacerdote eligió un mensaje esperanzador: “Me parece que el mensaje es ese: cosas que no tenemos que perder, aunque todo sea difícil. La humanidad, el poder mirarnos a los ojos, el ponernos en el zapato del otro. Eso fue lo que hizo San Cayetano y que transformó muchas cosas”.