El exministro de Trabajo lanzó en Mañana Sylvestre una dura crítica contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, al que definió como “brutal”, “antidemocrático” y orientado exclusivamente a recortar derechos de trabajadores y trabajadoras.
En diálogo con Mañana Sylvestre, por Radio 10, el ex ministro de Trabajo Carlos Tomada cuestionó tanto el contenido como la forma en que se intentó avanzar con la reforma laboral desde el gobierno libertario y aseguró que «esta Argentina discute una reforma laboral brutal a escondidas. Si esta ley fuera a favor de los trabajadores, para crear empleo o ayudar a las pymes, ¿por qué se redactó fuera del Gobierno?, ¿por qué se ocultó el texto?, ¿por qué se incorporaron 50 modificaciones seis minutos antes de empezar el debate?”.
El exfuncionario puso el foco en la falta de transparencia y en el respaldo político a una norma que, según remarcó, muchos apoyaron sin siquiera conocerla:
“¿Por qué hubo referentes políticos que apoyaron la ley sin saber ni qué decía la ley?”.
“No hay un solo artículo a favor de los trabajadores”
Tomada sostuvo que el rechazo social comenzó a hacerse visible cuando se conocieron artículos concretos, como el 44, vinculado a las enfermedades laborales:
“Tuvo que aparecer este artículo para que hubiera reacción, pero esta ley tiene treinta artículos más tan graves como ese”.
En ese sentido, afirmó que la norma no deja lugar a interpretaciones benignas:
“No hay un artículo a favor de los trabajadores. No hay un artículo”.
Y agregó que el límite que empezó a marcar la sociedad no es casual:
“La gente se dio cuenta de la brutalidad a la que podían llegar. Ya no se puede usar otra palabra”.
Autoritarismo y modelo de ajuste
El exministro también cuestionó el secretismo con el que el propio oficialismo admitió haber manejado el proyecto:
“Que digan que la ley estaba ‘guardada bajo siete llaves’ es una vergüenza. Es la cosa más antidemocrática que hemos encontrado”.
Para Tomada, este método no es un hecho aislado sino parte de una deriva más amplia:
“Estamos naturalizando una deriva autoritaria cada vez peor”.
Fate como anticipo de lo que viene
En ese marco, vinculó la reforma laboral con el cierre de la planta de Fate y expresó su solidaridad con los trabajadores afectados:
“Lo que pasa en Fate no sorprende. Es el comienzo”.
Y cuestionó el discurso oficial sobre la llamada “reconversión productiva”:
“Una reconversión productiva se planifica, se organiza, se conversa, se acuerda. Esto no es reconversión: es brutalidad”.
Tomada advirtió además sobre la precarización extrema que se propone como salida para los despedidos:
“Dicen que el problema se resuelve rápido porque van a trabajar en plataformas. Los mandan a un mundo sin derechos, donde si chocan se quedan tres meses sin cobrar”.
Memoria, derechos y reacción social
El exministro recordó el contraste con políticas anteriores centradas en la producción y el trabajo nacional, y señaló el sentido simbólico de la reforma:
“Quieren borrar la memoria. Esta ley tiene el sentido simbólico de ponerle un clavo al cajón del peronismo, del sindicalismo y de los gobiernos populares”.
Pese al escenario, dejó abierta una expectativa:
“No pierdo la esperanza de que esta ley no vea la luz. La Argentina se merece una reforma laboral acorde a un país con industria y empleo, no una que rebaja derechos y suprime garantías”.
Finalmente, lanzó una advertencia política y social:
“La gente va a enojarse mucho. Está teniendo demasiada paciencia, y me parece que se está empezando a acabar”.



