El constitucionalista alertó sobre un proceso de alineamiento del Poder Judicial con el gobierno de Javier Milei y sostuvo que la Argentina atraviesa una etapa en la que comienza a consolidarse una Justicia «adaptada a las necesidades funcionales e ideológicas» del oficialismo. En diálogo con Mañana Sylvestre, por Radio 10, también cuestionó la falta de reformas durante las gestiones anteriores y consideró que el próximo gobierno debería colocar la reorganización del sistema judicial entre sus principales prioridades institucionales.
En diálogo con Gustavo Sylvestre por Radio 10, el experto en temas constitucionales Andrés Gil Domínguez se refirió a la actualidad de la Justicia argentina, y ante el planteo de una eventual inclinación hacia «el macri-mileísmo» por parte del poder judicial, el letrado prefirió una posición diferente. «El término conceptual correcto es una Justicia que se va tornando mileísta. No va a ser macri-mileísta; va a ser una Justicia adaptada a las necesidades funcionales e ideológicas del Gobierno», afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el proceso de alineamiento «se va viendo poco a poco» y señaló que uno de sus principales indicadores es el comportamiento de la Corte Suprema. «Es una Corte que acompaña a este gobierno y que comparte muchas posiciones ideológicas», expresó.
Además, advirtió que desde el Poder Ejecutivo se transmite un mensaje a los jueces para evitar interferencias en causas vinculadas con políticas consideradas estratégicas para la administración nacional. A su juicio, esa dinámica contribuye a consolidar un Poder Judicial cada vez más alineado con el oficialismo.
Autocrítica a los gobiernos anteriores
Gil Domínguez también planteó que la situación actual es consecuencia de decisiones políticas adoptadas durante administraciones previas. «Esto tiene que partir de una autocrítica», sostuvo.
Recordó que durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández no se avanzó en la cobertura de vacantes judiciales ni en reformas estructurales, pese a contar con mayorías parlamentarias para hacerlo.
«La Justicia funciona como un partido político»
Para el constitucionalista, el problema excede al fuero penal y ya alcanza otras ramas del Poder Judicial, entre ellas la Justicia laboral. «La laboral también se empezó a ver», advirtió.
Su diagnóstico fue aún más crítico al definir el rol institucional que hoy desempeña el sistema judicial. «La Justicia funciona como un partido político más, pero que no se somete a elecciones periódicas ni a controles democráticos», afirmó.
Según explicó, esa situación altera el equilibrio republicano y modifica el funcionamiento previsto por la Constitución respecto de la división de poderes.
Reforma judicial como prioridad
Durante la entrevista, Gil Domínguez planteó la necesidad de avanzar en una reforma judicial, aunque reconoció que no sabe si esa demanda ocupa hoy un lugar central en las preocupaciones del electorado.
«Me parece que la organización constitucional tiene que ser uno de los principales ejes de la agenda del próximo gobierno», sostuvo.
Finalmente, advirtió que los distintos gobiernos suelen concentrarse únicamente en su horizonte de cuatro años y descuidan las transformaciones institucionales de largo plazo. Esa visión, concluyó, explica por qué quienes no impulsaron reformas cuando tuvieron la oportunidad luego terminan padeciendo las consecuencias de un Poder Judicial que consideran adverso.





