El economista y expresidente del Banco Central sostuvo que la economía argentina atraviesa un proceso de desaceleración que golpea especialmente a los sectores que más empleo generan, advirtió que el segundo semestre presentará mayores tensiones cambiarias y planteó la necesidad de que el Estado regule el impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral.
En diálogo con Mañana Sylvestre, por Radio 10, Alejandro Vanoli afirmó que los últimos indicadores oficiales confirmaron el deterioro de la actividad económica que, según dijo, ya podía anticiparse semanas atrás.
«Cuando el Gobierno festejaba los datos de marzo ya había indicadores adelantados que mostraban que durante abril y mayo la economía se estaba contrayendo», recordó.
El economista señaló que la caída mensual del nivel de actividad «fue del 1,5%» y remarcó que el dato más preocupante es el desempeño de los sectores intensivos en empleo.
«El comercio, la industria y la construcción siguen cayendo entre un 2,8 y un 3 por ciento. El promedio apenas da positivo porque hay dos sectores que traccionan muy fuerte, el agro y la minería, que lamentablemente, por este modelo extractivista, no generan empleo», explicó.
Consumo deprimido y mayor endeudamiento
Consultado sobre las perspectivas económicas, Vanoli descartó que existan motores capaces de impulsar una recuperación sostenida.
«El consumo sigue cayendo mes a mes. Los salarios acumulan siete meses de caída y la inversión extranjera tampoco aparece», sostuvo.
Además, advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento de las familias.
«La mora bancaria sigue creciendo. El 12,7% de los créditos a las familias presenta mora, y la deuda no bancaria es todavía mayor. Realmente no hay forma de que esto cambie si no se recuperan el consumo y la inversión», afirmó.
En ese sentido, consideró que la baja reciente del precio internacional de la energía ayuda a moderar la inflación, aunque también reduce el ingreso de divisas.
«Eso puede aliviar un poco la inflación, pero desde el punto de vista del sector externo le quita aire a la economía y por eso el dólar empezó a subir», indicó.
Un segundo semestre con mayor presión sobre el dólar
Vanoli también analizó el escenario cambiario y anticipó un período de mayor volatilidad durante la segunda mitad del año.
«Hasta el mes pasado las inversiones especulativas en pesos le ganaban al dólar, pero eso empieza a cambiar», explicó.
Según sostuvo, el Gobierno dejará atrás los meses de mayor ingreso de divisas provenientes de la cosecha gruesa y enfrentará una demanda creciente de dólares.
«Las empresas ya remitieron utilidades al exterior por unos 2.600 millones de dólares. Además sigue siendo muy alta la demanda de divisas para turismo y para ahorro de las personas», señaló.
El ex titular del Banco Central agregó que el contexto internacional también juega en contra.
«En Estados Unidos están subiendo las tasas de interés y muchas monedas emergentes se están devaluando. El segundo semestre será menos favorable y Argentina todavía tiene un dólar atrasado. Eso siempre es una señal de alerta», advirtió.
Asimismo, anticipó que la cercanía del calendario electoral incrementará la presión cambiaria.
«Cuando se acercan los años electorales aumenta la demanda de dólares por parte de las empresas y del público, y eso siempre genera volatilidad», sostuvo.
Inteligencia artificial y empleo
Durante la entrevista, Vanoli también se refirió al informe anual del Banco de Basilea sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y cuestionó la falta de políticas públicas para enfrentar ese desafío.
«El informe del Banco de Basilea plantea que la inteligencia artificial ya está empezando a sustituir puestos de trabajo, sobre todo los menos calificados, y eso puede generar más desempleo, menor consumo y mayor desigualdad», explicó.
Recordó que distintos países ya discuten mecanismos para amortiguar ese impacto, incluso mediante esquemas de ingreso universal.
«En todo el mundo los estados están pensando cómo proteger el empleo frente a estas nuevas tecnologías. En Argentina ocurre exactamente lo contrario: el Gobierno no toma medidas de regulación ni de protección del trabajo», cuestionó.
Finalmente, advirtió que los efectos de la inteligencia artificial comenzarán a sentirse con fuerza en los próximos años.
«Esto no es un problema para dentro de veinte años. Ya en los próximos dos o tres años vamos a ver un impacto mucho mayor sobre el empleo. Si el Estado no acompaña con políticas productivas y laborales, el deterioro social puede profundizarse», concluyó.








