La histórica empresa FATE amaneció este miércoles con sus puertas cerradas en la planta de San Fernando, en una escena que encendió todas las alarmas del sector industrial. Así lo relató Miguel Ricciardulli, secretario ejecutivo del sindicato del neumático, en diálogo con Mañana Sylvestre por Radio 10.
“Nos encontramos dos carteles en la puerta de la fábrica, la fábrica cerrada”, describió el trabajador de FATE, Miguel Ricciardulli en charla con Sylvestre desde el interior del predio. Según explicó, durante la madrugada la empresa desalojó al turno noche y comunicó, a través de un simple aviso pegado en el ingreso, que cerraba definitivamente la planta y despedía a todo el personal, comprometiéndose a pagar las indemnizaciones “en los plazos legales”.
“La fábrica sacó a todos los trabajadores del turno noche a las dos y media de la mañana y el cartel dice que cierra las puertas”, señaló. Y agregó que la decisión se justifica, según la empresa, por “el contexto ya conocido de las importaciones, que vuelve insustentable a la compañía”.
En total, alrededor de 750 trabajadores bajo convenio —y otros 150 fuera de él— quedarían en la calle. Se trata, además, de la única planta que FATE posee en la Argentina, con más de 70 años de trayectoria industrial.
Detenciones y presencia policial
El conflicto escaló rápidamente. Ricciardulli denunció que hubo represión y detenciones cuando los trabajadores reclamaban el ingreso al establecimiento. “A nuestro secretario general lo detuvo la policía y está arriba de un patrullero dentro de la fábrica”, afirmó, al tiempo que remarcó que hay más efectivos policiales que trabajadores dentro del predio.
La planta se encuentra en jurisdicción bonaerense, por lo que intervino la policía provincial. “Tenemos infantería, policía, y se llevaron detenido a un compañero en el marco del reclamo”, detalló.
“Una forma totalmente ilegal”
Desde el sindicato sostienen que el procedimiento de la empresa es ilegal y desleal. “No hubo notificación previa ni telegramas, solo un cartel en la puerta”, denunció Ricciardulli. Y subrayó la desigualdad entre las partes: “Los trabajadores no tenemos manera de solventar una situación económica como esta; el empresario sí tiene espalda”.
En ese marco, vinculó el cierre con el rumbo económico del Gobierno nacional y advirtió sobre el impacto de una eventual reforma laboral. “No es una modernización, es una reforma para destruir puestos de trabajo”, sostuvo, alertando sobre un escenario de mayor precarización y empleo informal.
Una señal de alarma para la industria
“Si cae una empresa como FATE, muestra la debilidad del sector empresarial producto de las importaciones desmedidas”, resumió el dirigente sindical. Para los trabajadores, el cierre de la planta de San Fernando no es un hecho aislado, sino un símbolo del retroceso industrial y del costo social de la actual política económica.
Mientras tanto, los operarios permanecen en estado de asamblea y reclamo, a la espera de definiciones, en una jornada marcada por la incertidumbre y la tensión.



