El ex decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA y ex director del Instituto Nacional de Tecnología Industrial opinó sobre la coyuntura de la producción alimenticia y abogó por la creación de una agencia nacional de alimentos que ordene toda la cadena de valor de la producción alimenticia, incentivando el trabaja de pymes agropecuarias.
Con agenda política tomada casi exclusivamente por la problemática inflacionaria tras el último reporte del INDEC que cifró en 4,7% la suba general de precios de febrero, conversamos con el coordinador del Instituto para la Producción Popular, Ingeniero Enrique Martínez, quien planteó su visión acerca de la actualidad del país y esbozó caminos posibles para una solución a la escalada de precios de los productos alimenticios.
“Me parece que acá no es cuestión de detalles de gestión, me parece que es un tema de miradas conceptuales de fondo. El Gobierno desde siempre ha pensado que los problemas de inflación se deberían controlar negociando básicamente con los causantes de la inflación o por lo menos con protagonistas centrales que son las empresas líderes de cada sector, es decir sentarse con ellos, discutir sus beneficios como para que los precios se morigeren. Ese camino no solo en teoría no va sino que se demostró en la práctica que no va. Miles de productores quedan fuera de esa mesa de discusión, productores rurales, regionales o nacionales que no quieren tener dependencia del mercado internacional y que podrían pensar en abastecer exclusivamente al mercado interno y a los cuales me parece que no se está convocando», precisó el ex director del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez en charla con Gustavo Sylvestre.
Para el especialista la clave está en conocer el trabajo y los beneficios sector por sector para ordenar cada cadena de valor priorizando a las empresas productoras pequeñas y medianas.
«Sacar algún recurso a los exportadores de alimentos de harina de soja para que los exportadores de trigo vendan más barato es bastante paradójico, porque en realidad unos y otros son los mismos grupos. Lo más sensato sería sentarse con la gran cantidad de molinos harineros que no exportan trigo ni harina y seducirlos con medidas que el gobierno puede tomar para que siembren su propio trigo y reduzca sus costos. Hace años que lo venimos reclamando y debió haber comenzado hace bastante tiempo”, dijo.
Respecto de la viabilidad de volver a recrear una Junta Nacional de Granos, Martínez descartó que puede ser útil para controlar la cadena productiva como lo fue en el pasado.
“Se creó en la década del 30′ por una situación inversa a la que hoy estamos discutiendo, el mundo tenía una gran depresión y afectó a la baja del precio de los granos que nosotros exportamos, y se trabajaba asignando un precio sostén a los productores. Ahora es al revés, y el Estado no podría tener una Junta Nacional de Granos que compre más barato que los exportadores. Hay que encontrar un mecanismo donde se realicen cadenas completas de valor, desde la tierra a la mesa, orientadas al mercado interno y una agencia nacional de alimentos podría ayudar pero debería estudiar sector por sector en detalles con sus particularidades y conseguir que se ordene la cadena de valor del mercado interno”, reflexionó.
«Se debería revitalizar los pequeños productores que hay en el país y avanzar en círculos concéntricos, conseguir que los pequeños abastezcan a sus propias localidades, luego la de al lado, luego la región y después el país, cerró.






