«Hace 100 años que tenemos penalizado el aborto y ha quedado claro que esta criminalización no solo no previene, no hace que las mujeres no aborten, hoy hay entre 350 y 500 mil abortos por año en la Argentina, esto lleva a que la práctica sea clandestina, lo que implica un peligro en la salud de las mujeres, y en particular en las que menos tienen», sostuvo en Mañana Sylvestre la ministra de las Mujeres, Género y Diversidad Elizabeth Gómez Alcorta, tras conocerse la decisión de Alberto Fernández de enviar al Congreso un proyecto de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.
Para Gómez Alcorta, la decisión del ejecutivo marca un hito “histórico” para el país y para los derechos de las mujeres y recalcó además el proyecto de ley de acompañamiento de madres y de bebés durante los primeros 1000 días de vida.
“Vamos a acompañar a las mujeres embarazadas y a las niñas y niños en los primeros 1000 días de vida, porque de algún modo lo que anunció es que el Estado va a acompañar a la mujer en la decisión que tome, una decisión que no esté obstaculizada por situaciones de vulnerabilidad», estimó.
«Cuando vemos otros países que han legalizado el aborto, vemos cómo la tasa de mortalidad materna en esos casos se reduce a cero, es el caso de Uruguay. Es decir que hay que pensarlo como una cuestión de salud pública. El Estado tiene que acompañar a esas mujeres y personas gestantes que deciden interrupir su embarazo en el marco de la cobertura de salud que da cualquier Estado en el SXXI», añadió la funcionaria.
Respecto de las voces disonantes al interior del propio espacio del Frente de Todos, como la del senador nacional José Mayans, quien consideró que el proyecto significa que “el Estado está autorizando a matar a una persona”, Gómez Alcorta llamó a respetar las distintas posiciones morales y religiosas de las personas.
«Creo que hay que ser muy respetuoso con las posiciones, no todos tenemos las mismas miradas, ni las mismas posiciones morales o religiosas, pero lo que está comprobado es que en general son prácticas que una vez que se legalizan no aumentan. Lo único que haría es quitar la clandestinidad, no es que hay una promoción. No es que hay más aborto cuando se legaliza, solamente cambian las condiciones, por eso ponemos el eje en la salud pública. La idea de los 1000 días lo que está diciendo es lo contrario: cualquier persona que su motivación para interrumpir el embarazo es porque se encuentra en una situación de vulnerabilidad, el Estado va a estar ahí para acompañarla para que ese no sea el motivo de interrupción de su embarazo”, finalizó.
Martes 3 de marzo de 2020






